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Toda la verdad sobre el Free Tour
¿Qué significa realmente y por qué nació?

Por José Alonso, fundador de buendía
Este artículo no nace desde la teoría ni desde la crítica externa. Nace desde dentro.
Desde la experiencia de una de las personas que empezó a trabajar en la industria del free tour cuando el modelo aún no tenía prácticamente nombre ni modelo definido.
Mi nombre es José Alonso y fundé Buendía en 2011, una empresa que hoy comercializa free tours en destinos de todo el mundo. Antes de nada, hay que explicar que fui guía en mis inicios. Viví el sector desde la calle, desde el punto de encuentro y desde la relación directa con el viajero. Y por eso creo que es necesario explicar, con honestidad, qué es realmente un free tour, por qué nació y qué se ha hecho bien —y mal— desde entonces.
¿Cómo y por qué nace el free tour?
Como ocurre con muchos modelos disruptivos, el free tour nace como respuesta a los excesos de un sector.
A finales de los años 90 y principios de los 2000, especialmente en Centroeuropa, gran parte de las visitas guiadas tradicionales eran:
- Caras
- Poco profesionales
- Distantes en el trato
- Deshonestas con el cliente
Generalizar siempre es injusto, pero la percepción del viajero era clara: no merecía la pena hacer un tour. Cuando empecé con Buendía, mi principal competidor no era otra empresa: era la desconfianza del propio cliente hacia el sector.
El turista era visto como alguien débil, alguien al que se podía exprimir. Y el viajero respondió con la única arma que tenía: dejar de consumir ese servicio.
La disrupción: libertad, calidad y confianza
De ahí surge la idea del free tour: romper con los abusos, cambiar la relación con el cliente y devolverle el control.
Aquí es clave aclarar algo que todavía hoy genera confusión:
Free no significa gratis. Significa libre.
El free tour no es un tour sin valor. Es un tour en el que el cliente decide cuánto pagar en función de la experiencia recibida. El formato del tour es el mismo; lo que cambia es el modelo de pago. El guía trabaja a éxito.
El origen del modelo
Buendía fue una de las empresas pioneras en el desarrollo del free tour a nivel internacional. El modelo nació en ciudades como Berlín, Dublín, Praga, Bruselas, Ámsterdam o París, donde se consolidó el free tour. A España tardo años en llegar. El primer free tour de Buendía fue en Bruselas.
Fuimos la primera empresa en ofrecer free tours en destinos como Venecia o Roma. Demostrando que el formato no estaba ligado a un tipo concreto de ciudad, sino a una forma distinta de entender el turismo. En España también introdujimos el modelo en destinos como Bilbao.

¿Por qué gusta tanto el free tour?
Porque corrige los errores del pasado.
El free tour apostó por:
- Guías jóvenes, cercanos y bien preparados
- Un enfoque cultural, pero también humano y local
- Un relato vivo, no un discurso aprendido
El viajero no siente que alguien le “vende” una ciudad. Siente que alguien local se la muestra, como lo haría un amigo. Esa es la gran diferencia.
Mitos falsos sobre el free tour
“Los guías no cumplen la normativa o no son oficiales”
Falso.
Los guías cumplen la normativa vigente en cada ciudad. Las acusaciones de ilegalidad han sido, en muchos casos, intentos de frenar un modelo que crecía más rápido que el sector tradicional. A nosotros mismos nos atacaron con ese argumento varias veces en España.
“Quitan trabajo a los guías oficiales”
Este argumento recuerda mucho a los inicios de Uber.
Desde que existe Uber, más gente usa transporte de taxi. Desde que existe el free tour, más gente hace visitas guiadas. El modelo no roba demanda; la crea.
“No pagan impuestos”
Incorrecto.
Las plataformas como Buendía conectan clientes con proveedores. Por cada cliente recibido, el proveedor factura, la plataforma declara ingresos y el guía tributa por las aportaciones recibidas. El sistema genera actividad económica real y fiscalizada.
“Es solo para jóvenes sin recursos”
Los grupos son diversos en edad, origen y poder adquisitivo. Lo que los une no es el dinero, sino el interés cultural y la curiosidad por entender la ciudad.
“No aportan a la ciudad, deberían prohibirse”
Un guía explicando historia, fomentando consumo local y difundiendo la cultura…
Si eso no es turismo sostenible, alguien debería redefinir el término.
Resulta paradójico que en algunas ciudades se limiten los tours culturales mientras se permiten actividades masivas sin ningún valor cultural. Ahí el debate debería ser más profundo. Hinchas escoltados para el fútbol y despedidas de soltero alocadas, sí. Free tours, no.
Lo que el free tour debe corregir
Porque no todo es perfecto y tiene fallos importantes.
Excesos de algunos guías
Algunos han perdido la esencia inicial y priorizan solo el objetivo económico. El oficio sigue siendo el mismo: ser guía. Y sin vocación ni calidad, ningún modelo funciona.
Grupos excesivos
Un grupo óptimo no debería superar las 35 personas. Más allá de eso, la calidad desaparece. Limitar grupos para proteger la experiencia es lógico y necesario, en free tours y en tours de pago. Veo el sentido para proteger al cliente no para proteger a la ciudad de masas.
Cancelaciones por baja asistencia
Un guía nunca debería cancelar un tour si hay clientes esperando.
El turismo no es una carrera a corto plazo. Para un viajero, esa tarde de su viaje es irrepetible. Un buen guía entiende que su oficio va más allá del número del día. Ojalá, pero no todos los negocios son rentables cada día que abren.
Reflexión final
El free tour no es el problema.
Es una consecuencia: de los abusos del pasado, de la evolución del viajero y de la necesidad de hacer las cosas mejor.
Como todo modelo, necesita regulación, autocrítica y profesionalización. Pero también respeto y comprensión de su origen.
Porque cuando se pierde eso, se pierde el sentido del debate.
Ojalá podamos ofrecer free tours durante muchos años, siempre con respeto al sector y con mejoras constantes.
Nuestro objetivo es claro: poner al cliente en el centro de todo. Porque sin la aceptación y confianza del cliente, no hay negocio para nadie.
Nos vemos en cualquier free tour, descubriendo los rincones del mundo.