Faro del Caballo de Santoña
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El faro del Caballo es uno de los lugares más espectaculares y sorprendentes de la costa cantábrica. Situado en los acantilados del Monte Buciero, en Santoña, este antiguo faro se ha convertido en una de las rutas más famosas del norte de España gracias a sus vistas, sus aguas turquesas y su escalera de vértigo con más de 680 peldaños. Para quienes buscan naturaleza, aventura y paisajes inolvidables, es un destino imprescindible.
El faro del Caballo fue construido a mediados del siglo XIX para guiar a los barcos que navegaban por la bahía de Santoña, una zona tradicionalmente peligrosa por su orografía abrupta. En 1993 fue abandonado, pero su acceso y su entorno siguieron atrayendo a excursionistas y amantes de la naturaleza. Con los años, se convirtió en un icono turístico gracias a su singular combinación de historia, paisajes salvajes y un esfuerzo físico que convierte la visita en toda una experiencia.
Lleva calzado adecuado y agua suficiente: la subida de los peldaños es intensa. Si puedes, visita el Faro del Caballo por la mañana para evitar aglomeraciones y disfrutar de mejores condiciones de luz y temperatura.
El camino no es técnico, pero la escalera es exigente, especialmente a la subida.
Entre 2 y 3 horas en total, dependiendo del ritmo y del tiempo que pases abajo.
Solo para mayores acostumbrados a caminar: las escaleras son empinadas y largas.
No es recomendable: el terreno se vuelve resbaladizo y el viento puede ser fuerte.
No, el acceso al faro y a la ruta es gratuito.