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Las mejores cervecerías de Gante

16 de febrero de 2026

En Gante la cerveza no es un premio al final del día, ni un simple descanso entre monumentos. Es parte del pulso urbano, del carácter y de esa forma tan belga de tomarse las cosas en serio… incluso cuando se trata de disfrutar. 

Escaparate de una cervecería en Gante

¿Por qué Gante es una ciudad clave en el mapa de la cerveza Belga?

Antes de que Bélgica tuviera nombre, la cerveza ya tenía sitio en la mesa. Y en Gante, más que en ningún otro lugar. Durante la Edad Media, el agua de los canales no invitaba precisamente a beberla. Así que la cerveza, más suave que la de ahora, se convirtió en rutina diaria 

Quienes afinaban la receta eran los monjes. Entre rezos y silencio, probaban, anotaban y volvían a empezar. Sin prisa. Como se hacen las cosas que importan. De ahí nació un saber hacer que no se perdió con el tiempo, sino que se quedó incrustado en la ciudad. 

Antes de que el lúpulo lo invadiera todo, en Gante se usaba gruit: una mezcla de hierbas, flores y bayas que daba carácter a la cerveza. Cuando Europa cambió de fórmula en el siglo XV, Gante no siguió la corriente. Prefirió mantenerse fiel a su manera de hacer las cosas. No por nostalgia, por convicción. Por eso aquí la cerveza no es tendencia ni escaparate. Es cultura. Cada vaso tiene su contexto, su momento y su lugar. Y encontrar el tuyo no es inmediato: se prueba, se duda, se vuelve. 

Como aquellos monjes de hace siglos, cada cual acaba encontrando su receta y su templo. 

Fachada de ladrillo de una cervecería belga

Dulle Griet 

Entrar en Dulle Griet es aceptar que aquí las cosas se hacen como se han hecho siempre. Madera, ladrillo antiguo, detalles medievales y un ambiente que no intenta resultar pintoresco: lo es. La carta impresiona (más de 500 cervezas), pero el ritual manda. 

La famosa Kwak de 1,2 litros se sirve como dicta la costumbre: entregando un zapato como fianza para evitar que alguien se lleve el vaso. Funciona. Siempre ha funcionado. Y nadie discute el método. 

Vrijdagmarkt, 50 

Het Waterhuis aan De Bierkant 

Pequeño, discreto y bien situado. Het Waterhuis no necesita levantar la voz. 

Tiene pocos grifos, pero bien elegidos. Y una carta en botella que invita a quedarse. La Klokke Roeland, de estilo belgian strong ale, destaca entre todas y resume bien el espíritu del lugar: carácter sin estridencias. 

Cuando sale el sol, su terraza junto al Leie se convierte en uno de esos sitios donde el tiempo se estira sin darte cuenta. 

Groentenmarkt, 9 

Gitane 

Cuando entras en Gitane sabes que atraviesas una puerta a otro tiempo. Su interior remite a los años 30 y su clientela mezcla habituales y curiosos bien orientados. La selección de cervezas es amplia y algo ecléctica, con especial atención a producciones artesanales. 

Dentro o en la terraza, Gitane funciona como funcionan los bares que llevan décadas haciendo lo mismo: sin necesidad de reinventarse. 

Meerseniersstraat, 9 

De Stokerij 

Este local ocupa una antigua destilería de ginebra, y eso se nota. La remodelación respetó el carácter original, y el resultado es un espacio donde la cerveza y la cocina van de la mano. 

Aquí se sirven platos clásicos de brasserie y opciones vegetarianas que acompañan bien a la cerveza Staminee, rubia o tostada, elaborada expresamente para la casa. 

Un sitio para sentarse con calma. Y quedarse. 

Tichelrei, 2ª 

Stadsbrouwerij Gruut 

Gruut no usa lúpulo. Esta fábrica cervecera del centro de Gante sustituye el lúpulo por una mezcla secreta de hierbas, recuperando la tradición antigua y llevándola al presente con técnicas modernas. 

En su carta aparecen variedades como White, Blonde, Amber, Brown o Inferno. Y el atractivo añadido: poder degustarlas junto a la maquinaria donde se elaboran. 

Aquí la cerveza se bebe, pero también se observa. 

Rembert Dodoensdreef, 1 

Copa de cerveza en una mesa, con edificios de fondo

Trollekelder 

Frente a la iglesia de Sint-Jacobs­kerk, Trollekelder se reconoce antes de entrar: dos trolls pintados en la fachada brindan con cerveza y te invitan a pasar. 

Dentro, ladrillo, madera y luz tenue crean un ambiente acogedor. La selección se centra en cervezas belgas, con alguna referencia de importación. Y cada semana, una protagonista: una cerveza recomendada que se ofrece a mejor precio. 

Un detalle sencillo que invita a probar sin miedo a equivocarse. 

Walter De Buckplein, 4 

Bier Central Gent 

Detrás del Belfort, Bier Central Gent va directo al grano. 

Interior moderno, treinta grifos alineados y una larga lista de referencias en botella. Aquí no hay rodeos: es un bar pensado para quien disfruta comparando estilos, aromas y matices. 

Una parada segura para quienes quieren explorar sin distracciones. 

Botermarkt, 11 

 

En Gante beber cerveza es una forma de integrarse en el ritmo local, de observar, de conversar y de entender por qué aquí cada vaso se toma con respeto. No hace falta probarlas todas, pero sí tomarse el tiempo para encontrar la tuya. 

Porque sentarse en una cervecería también es una forma de leer la ciudad desde dentro. 

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