La excursión a los molinos de Zaanse Schans desde Ámsterdam sale a las 14:15, así que la mañana en la ciudad sigue siendo tuya. Media hora de autobús hacia el norte cambia los canales por la ribera del río Zaan, donde una hilera de molinos de viento gira todavía sobre el agua. Un guía en español cuenta qué molía cada uno, y a la vuelta el autobús para en Zaandam, frente al hotel cuya fachada apila casas tradicionales holandesas, las "casas Lego".
Los molinos que fueron una industria
Zaanse Schans es un tramo de la ribera del Zaan al que se trajeron casas de madera y molinos de toda la comarca para salvarlos de la ruina. Entre los siglos XVI y XVIII el viento movió aquí una industria entera, y no era solo grano lo que se molía. En estos molinos se trituraban las especias que llegaban de las colonias, se prensaba aceite y se machacaban pigmentos para pintura. El pueblo se recorre a pie, por caminos de tierra y pasarelas de madera, con las aspas girando a pocos metros de la cabeza. Es la parada larga de la tarde y da margen para verlo sin prisa.
Zuecos y queso, los dos oficios que siguen abiertos
En el taller de zuecos la demostración dura unos veinte minutos, el tiempo justo de ver cómo un bloque de madera entra en el torno y sale convertido en un klomp. Los zuecos eran calzado de trabajo, no folclore, porque la madera aísla del frío y del agua en un suelo que casi siempre está mojado. Después llega la quesería Catharina Hoeve, donde cuentan cómo se cuaja y se prensa un gouda. En la mesa ponen una tabla para probar variedades.
Zaandam y las "casas Lego"
La última parada del día es Zaandam, quince minutos más al sur. El hotel Inntel tiene una fachada montada con casas tradicionales de la comarca del Zaan apiladas unas sobre otras, cada una con su tejado a dos aguas y su color propio. Visto de lejos parece una torre hecha con piezas de construcción, y ese parecido le ha dado el apodo. Es uno de los edificios más fotografiados de los Países Bajos. La parada es justo para eso, verlo por fuera y llevarse la foto antes de volver.
Punto de encuentro y cómo llegar
El autobús sale de De Ruijterkade 153, en la puerta de la bolera Aloha, en el paseo que bordea el agua del IJ. Desde la Estación Central de Ámsterdam son unos diez minutos a pie hacia el este por ese mismo paseo. La salida es a las 14:15, así que conviene llegar con unos minutos de margen. Al terminar, el autobús deja al grupo en el mismo punto, con lo que la tarde acaba a un paso del centro.
Un día resuelto de principio a fin
En una sola reserva va el autobús de ida y vuelta desde el centro de Ámsterdam, el guía en español durante todo el recorrido, la visita al taller de zuecos y la degustación de quesos. Son cerca de cinco horas de puerta a puerta, con el trayecto en autobús incluido en la cuenta. El pueblo es llano y la excursión está clasificada en el nivel de dificultad más bajo. La cancelación es gratuita si cambias de planes con antelación, y el voucher llega al correo electrónico para llevarlo en el móvil. Si algo se complica, hay atención al cliente los 365 días del año.