Aunque al principio no lo parezca, a pocos kilómetros de Cracovia se encuentra un lugar inesperado: las minas de sal de Wieliczka. Declaradas Patrimonio de la Humanidad, en cuanto comienzas a descender, entiendes por qué la UNESCO las eligió.
Bajarás más de 100 metros para descubrir un mundo subterráneo que parece sacado de la novela Viaje al centro de la Tierra de Julio Verne: túneles infinitos, esculturas de sal, capillas talladas en la roca y lagos de aguas esmeralda.
Durante el recorrido, un guía especializado irá desvelando historias curiosas sobre los mineros, los métodos de extracción, e incluso sobre las leyendas que todavía hoy se siguen escuchando. eso, quieras o no, le da al sitio un aura muy especial.
Es ese equilibrio entre lo que construyó el ser humano y lo que la naturaleza fue esculpiendo poco a poco lo que realmente sorprende.