La excursión a Braga y Guimarães desde Oporto resuelve en una jornada las dos ciudades donde arranca la historia de Portugal, con minibús y guía local en español de principio a fin. Braga ya era capital romana siglos antes de que el país existiera y Guimarães es la ciudad del primer rey portugués. Son nueve horas por el norte portugués, sin horarios de tren que cuadrar ni aparcamiento que buscar en dos cascos históricos que se recorren a pie.
Braga, la ciudad de los obispos
Los romanos la fundaron como Bracara Augusta hacia el año 16 antes de Cristo y le pusieron el nombre del emperador. Su archidiócesis es la más antigua del país y de ahí le viene el apodo. La visita guiada entra en la Sé, la catedral más antigua de Portugal, que empezó siendo románica y fue sumando capillas góticas y retablos barrocos hasta parecer tres iglesias encajadas. Alrededor quedan el Palacio Episcopal y las plazas del centro, con tiempo libre y una parada para comer antes de seguir camino.
El santuario de Bom Jesus do Monte
A las afueras de Braga, en lo alto de un monte boscoso, está el santuario que la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad en 2019, con su escalinata barroca por delante. El tramo llamado Escadório dos Cinco Sentidos tiene una fuente en cada rellano, y el agua sale por los ojos, los oídos, la nariz, la boca y las manos de una figura de piedra distinta en cada descansillo. Desde las terrazas de arriba se ve Braga entera y la campiña del Miño alrededor.
Guimarães, donde empieza el país
En una muralla del centro hay grabada una frase que la ciudad se toma al pie de la letra, "Aqui nasceu Portugal". Aquí creció Afonso Henriques, que ganó la batalla de São Mamede en 1128 y acabó proclamándose primer rey portugués. El castillo que preside la colina conserva la torre del homenaje sobre la que se apoya toda esa historia, y el casco histórico que baja desde él es Patrimonio de la Humanidad desde 2001. La visita recorre las plazas porticadas, el Largo da Oliveira con su arco de piedra y las torres del Palacio de los Duques de Braganza, que recuerdan a las grandes residencias señoriales francesas.
Punto de encuentro y cómo llegar
La salida es en la Calçada da Vandoma, la cuesta empedrada que baja pegada a la catedral de Oporto. Es fácil de encontrar porque la referencia es la propia catedral, y el personal que hace el registro va de rojo y está identificado. Conviene estar unos minutos antes. La excursión sale a primera hora de la mañana y la hora exacta aparece al elegir la fecha. La vuelta no te deja donde empezó el día, sino en la Rua de Alexandre Herculano, también en el centro de Oporto.
Un día resuelto de principio a fin
Nueve horas en minibús con aire acondicionado, guía local en español y visita guiada en las dos ciudades, en un grupo que no pasa de 27 personas. La comida y la bebida se pagan aparte durante la parada de Braga. La cancelación es gratuita hasta 24 horas antes con reembolso íntegro, y tienes atención al cliente los 365 días del año. Buena parte de la jornada es a pie por empedrado y cuestas, así que hace falta calzado cómodo. La excursión no es accesible en silla de ruedas, no admite carritos de bebé y tampoco se aceptan mascotas.