¿Sabías qué?
En el siglo XVII, San Juan de Luz no era sólo un pueblo de pescadores, sino también una famosa base de corsarios vascos, esencialmente piratas autorizados por la corona francesa. Estos corsarios saqueaban los barcos enemigos y traían tesoros y riquezas a la ciudad, que ayudaron a financiar la construcción de muchas de las grandes casas que aún puedes ver hoy.
