La excursión privada a Gouda y Kinderdijk desde Ámsterdam enseña en ocho horas las dos caras del Siglo de Oro holandés, la máquina que secó la tierra y la ciudad que se hizo rica vendiendo queso. El vehículo y el guía local en español van solo para tu grupo, la recogida es en tu propio alojamiento y en Kinderdijk se entra dentro de un molino con la entrada ya incluida. En Gouda la degustación de quesos también va incluida. Se reserva por grupo, de una a ocho personas, así que en el vehículo no viaja nadie más que los tuyos.
Kinderdijk, diecinueve molinos en un pólder que sigue seco
La primera parada es Kinderdijk, en Holanda Meridional, un tramo de campo llano cruzado por diques, con diecinueve molinos alineados sobre el agua. Está declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Es una instalación hidráulica completa, con sus balsas y sus esclusas, con los molinos repartidos a lo largo de dos brazos de agua. La tierra que pisas está por debajo del nivel del mar y sigue seca gracias a ese sistema.
La entrada al recinto va incluida en la reserva y se entra dentro de uno de los molinos. Por dentro es una vivienda y una máquina al mismo tiempo. El eje de las aspas atraviesa el techo y la escalera sube entre los pisos. Ahí el guía explica cómo se levantaba el agua de un nivel al siguiente hasta devolverla al río. Después queda tiempo libre para caminar por los diques, hacer fotos con los molinos en fila o acercarte al museo del recinto.
Gouda, la ciudad que pesaba su queso en la plaza
La segunda mitad del día es Gouda. El casco histórico se ordena alrededor de la Markt, una plaza grande con el ayuntamiento plantado en el centro, suelto, sin ninguna casa pegada. El edificio es gótico, de mediados del siglo XV, uno de los más antiguos del país que siguen en pie. Enfrente está la antigua balanza pública, el edificio donde se pesaba el queso antes de venderlo, con la escena del pesaje todavía tallada en la fachada. De ese comercio salió el nombre que hoy lleva un queso que se fabrica en medio mundo.
A un paso de la plaza está la iglesia de San Juan, la más larga de los Países Bajos, conocida por sus vidrieras del siglo XVI. La parada termina con la degustación de quesos, que va incluida y sirve para notar la diferencia entre un Gouda joven y uno bien curado. Luego hay tiempo libre para comer sin prisa o para entrar en una quesería y llevarte una rueda a casa.
Punto de encuentro y cómo llegar
No hay punto de encuentro que buscar ni transporte que coordinar. El vehículo pasa a recogerte por tu alojamiento de Ámsterdam y te deja en el mismo sitio al terminar, unas ocho horas después. Hay tres salidas de mañana, a las 09:00, a las 09:30 y a las 10:00. Eliges la tuya al reservar, y la dirección y la hora exactas de recogida se confirman entonces.
Qué llevas contratado
La reserva incluye el vehículo privado con recogida y regreso en tu alojamiento, el guía local en español durante toda la jornada, la entrada a Kinderdijk y la degustación de quesos en Gouda. Se contrata por grupo, de una a ocho personas. La cancelación es gratuita hasta cuarenta y ocho horas antes de la salida y la atención al viajero la llevamos nosotros, por teléfono, los 365 días del año.
La comida se hace en Gouda durante el tiempo libre y corre por tu cuenta, así que conviene llevar tarjeta o algo de efectivo. Lleva también calzado cómodo y un chubasquero, porque en Kinderdijk se anda al aire libre por caminos de tierra y el tiempo en el pólder cambia rápido.