La excursión privada a los molinos de Zaanse Schans, Edam, Volendam y Marken junta en una jornada cuatro de los pueblos más reconocibles del norte de Ámsterdam, con recogida en tu alojamiento y con el vehículo y el guía en español reservados para tu grupo. Son ocho horas sin plazas compartidas, así que nadie espera a que se llene un autobús y el ritmo del día se ajusta al de los tuyos. Se reserva por grupo, hasta ocho personas, y eso la convierte en el formato natural para una familia o para dos parejas que viajan juntas.
Zaanse Schans, molinos que eran máquinas
La primera parada es Zaanse Schans, en la ribera del río Zaan, un conjunto de casas de madera pintadas de verde y molinos alineados junto al agua. Los molinos del Zaan eran maquinaria industrial. Aquí se aserraba madera para los astilleros, se prensaba linaza para sacar aceite y se machacaban rocas traídas de medio mundo para fabricar pigmento. La concentración de fábricas movidas por el viento hizo del valle una de las primeras zonas industriales de Europa. Uno de los que siguen en pie, De Kat, todavía muele pigmento. La parada incluye una demostración de cómo se talla un zueco, con la madera aún húmeda para que no se raje al vaciarla.
Edam y el queso que lleva su nombre
Edam es un pueblo de canales, puentes de ladrillo y una torre suelta en medio de la plaza, la Speeltoren, que se quedó ahí cuando derribaron la iglesia a la que pertenecía. El queso que lleva el nombre del pueblo se pesaba y se vendía en su mercado desde el siglo XVI. Se exportaba en bolas cubiertas de cera, que aguantaban meses de barco sin estropearse. La visita entra en una quesería para ver cómo se cuaja, se prensa y se cura el queso, y termina con la degustación.
Volendam, el puerto de cara al agua
Volendam creció pegado a su dique, con la hilera de casas de madera mirando al IJsselmeer y los barcos de pesca amarrados enfrente. Aquí hay tiempo libre para comer y para recorrer el paseo a tu aire. Los puestos del puerto venden arenque, anguila ahumada y kibbeling recién frito.
Marken, al final del dique
A Marken se llega por carretera, sobre un dique que atraviesa el agua. Es la última parada antes de volver. El pueblo son cuatro calles de casas de madera pintadas de negro y verde con los jardines dando al lago, un puerto pequeño de barcas y un faro blanco al final de la punta. Se recorre a pie con el guía, que es la forma de enterarse de por qué un sitio tan pequeño tuvo su propio traje y su propia manera de construir.
Punto de encuentro y cómo llegar
La recogida es en tu alojamiento de Ámsterdam, a la hora que elijas al reservar. Si te alojas fuera del centro, el punto se acuerda de antemano y ahí te espera el guía con el vehículo. No hay que llegar a ninguna estación ni comprar billetes de tren. El regreso te deja donde empezó el día, unas ocho horas después de la recogida. Las salidas son de mañana, a las 09:00, a las 10:00 y a las 10:30.
Un día resuelto de principio a fin
En una sola reserva va el vehículo privado con conductor, el guía en español para tu grupo, la recogida y el regreso al alojamiento, la degustación en la quesería y la demostración de zuecos. La cancelación es gratuita hasta cuarenta y ocho horas antes de la salida. Por nuestra parte tienes atención al viajero los 365 días del año.
Las comidas y las bebidas del día se pagan por tu cuenta, así que conviene llevar tarjeta o algo de efectivo. Con eso mismo se compra allí la entrada si te apetece subir al interior de uno de los molinos de Zaanse Schans. Lleva calzado cómodo, porque los cuatro pueblos se recorren andando, y un chubasquero por si el norte hace de las suyas. La excursión está clasificada en el nivel más bajo de esfuerzo y no admite carritos de bebé.