La excursión privada a los molinos de Zaanse Schans y el Gran Dique junta en cinco horas las dos maneras en que los Países Bajos se las han visto con el agua. Primero la del viento, que secó la tierra y movió una comarca entera de fábricas. Después la del Afsluitdijk, 32 kilómetros de dique levantados para que el mar no volviera a entrar. Se sale de tu alojamiento de Ámsterdam a la hora que elijas entre las cuatro salidas de la mañana, en un vehículo privado con guía en español reservado para tu grupo.
Dentro de un molino de especias
Aquí se entra en un molino, y la entrada ya va incluida en la reserva. Por dentro es una máquina de madera de varios pisos. El eje de las aspas cruza el techo y las muelas giran debajo. El que se visita muele especias. Eso se nota nada más pasar la puerta. Fuera quedan la ribera del río Zaan, las casas de tablas verdes y la fila de molinos sobre el agua, que entre los siglos XVI y XVIII fueron el motor económico del país. En el pueblo hay también un taller donde tallan un zueco delante de ti, el calzado con el que se trabajaba en un suelo que rara vez se secaba.
El Gran Dique, la obra que cerró un mar
Después el coche pone rumbo al norte, hasta el Afsluitdijk. Son 32 kilómetros de dique que unen Holanda del Norte con Frisia y que dejan fuera al Mar del Norte. Lo que quedó dentro era el Mar del Sur, una entrada de agua salada que anegaba la costa en cada temporal. Es un lago cerrado desde entonces. El dique se va en línea recta hasta donde alcanza la vista, con agua a los dos lados. Hay tiempo para bajarse a verlo. El guía cuenta ahí cómo se levantó y por qué parte del país vive por debajo del nivel del mar sin mojarse los pies.
Dónde te recogen y a qué hora
La recogida es en tu alojamiento de Ámsterdam. La hora la eliges al reservar entre las cuatro salidas de la mañana, a las 09:00, a las 10:00, a las 11:00 y a las 12:00. El vehículo pasa a buscarte, así que no hay que cruzar la ciudad hasta un punto de encuentro ni cuadrar horarios de tren. El regreso te deja en el mismo sitio cinco horas después.
Qué llevas contratado
La reserva incluye el vehículo privado, el guía en español para los tuyos, la recogida y el regreso al alojamiento, la entrada a un molino original y la demostración en vivo de la fabricación de un zueco. Se contrata por grupo, de una a ocho personas, así que los niños ocupan plaza sin tarifas de edad que encajar. La cancelación es gratuita hasta cuarenta y ocho horas antes de la salida. La atención al viajero la llevamos nosotros, los 365 días del año.
Las comidas del día se pagan por tu cuenta, así que conviene llevar tarjeta o algo de efectivo. El guía te dice dónde parar cerca de los molinos o del dique. Lleva también calzado cómodo, porque el pueblo se recorre andando por caminos de tierra y pasarelas de madera.