Róterdam, La Haya y Delft están a menos de una hora de Ámsterdam y a veinte minutos entre sí, y esa cercanía es lo que hace posible esta excursión privada a Róterdam, La Haya y Delft desde Ámsterdam. El vehículo y el guía son solo para tu grupo, así que no hay que esperar a que se reúnan treinta personas en cada parada ni hay hora de vuelta al autobús fijada por otros. Sales del centro de Ámsterdam por la mañana y vuelves al mismo punto por la tarde con las tres ciudades andadas a pie.
Róterdam, la ciudad que se levantó de cero
El 14 de mayo de 1940 un bombardeo borró el centro de Róterdam en unos minutos. Lo que hoy se recorre es el resultado de la decisión de reconstruir hacia adelante, y se nota desde la primera calle. Verás "La ciudad destruida" de Ossip Zadkine, la figura de bronce con un agujero en el pecho que la ciudad se puso a sí misma como recordatorio. A pocos minutos están las Casas Cubo de Piet Blom, treinta y ocho viviendas amarillas volcadas cuarenta y cinco grados sobre su vértice. Entre medias queda la Laurenskerk, único edificio medieval que sigue en pie en el centro. Y el Oude Haven, el puerto viejo donde empezó todo. El paseo termina en el Markthal, el mercado con forma de herradura cuyo interior está pintado de fruta gigante, con parada final en la ribera del Mosa, desde donde se entiende el perfil de rascacielos.
La Haya, donde se decide
A media hora está la ciudad que gobierna sin ser capital. En el Binnenhof, el conjunto de edificios donde se reúne el Parlamento desde el siglo XIII, el guía te cuenta por qué un país que nació republicano acabó teniendo rey. Al lado está el Hofvijver, el estanque que refleja las fachadas. Enfrente, el Mauritshuis es la casa señorial donde cuelga "La joven de la perla" y en esta ruta se ve por fuera. La parada de fotos es el Palacio de la Paz, sede de la Corte Internacional de Justicia, un edificio levantado con materiales donados por medio mundo. Completan el recorrido el Palacio Real Noordeinde y la Grote Kerk junto al mercado.
Delft, el pueblo de Vermeer y del azul
Delft es la pequeña de las tres y la que suele sorprender. Aquí nació Johannes Vermeer en 1632 y aquí pintó casi todo lo que se le conoce, así que el guía te enseña los rincones que reconocerás sin haber estado nunca. En el antiguo convento de Santa Ágata, hoy Prinsenhof, siguen ahí los agujeros de bala del disparo que mató a Guillermo de Orange en 1584, el episodio con el que arranca la historia de la monarquía holandesa. Y por todas partes aparece el azul cobalto sobre blanco que dio fama a la ciudad desde el siglo XVII.
Cómo funciona el día
La recogida es a primera hora de la mañana, en tu alojamiento si está en el centro de Ámsterdam, y el regreso es al mismo punto. El vehículo es privado, autobús o minibús según el tamaño del grupo. El guía habla español y te acompaña toda la jornada. Al ser un servicio a medida, el orden de las tres ciudades y el tiempo que dedicas a cada una se acuerdan con el guía sobre la marcha.
Un día resuelto de principio a fin
Nueve horas, tres ciudades y una sola reserva que ya incluye el vehículo, el guía en español, la recogida y todos los traslados de la jornada. Se cancela gratis hasta 48 horas antes, no hay pagos sorpresa por el camino y nuestro equipo de atención al cliente responde los 365 días del año. El almuerzo va aparte, con una parada para comer, así que conviene llevar tarjeta o efectivo. Se camina bastante por tres cascos urbanos, de modo que unas zapatillas cómodas y un chubasquero resuelven casi cualquier día holandés.