El Alto Duero queda a más de cien kilómetros de Oporto río arriba, y la excursión por el Valle del Duero con cata de vinos, crucero por el río y visita a Lamego desde Oporto los cubre en vehículo privado con guía local en español. En un día que incluye una cata, no conducir de vuelta se agradece. En la misma reserva entran la visita a una bodega familiar, cuarenta y cinco minutos de barco por el Duero, dos horas libres en Lamego y la recogida en el punto de Oporto o Vila Nova de Gaia que elijas.
Un viñedo que se sostiene con muros de piedra
El Alto Duero está plantado en pendiente. Para que la viña agarrase, generaciones de labradores levantaron muros de piedra seca y rellenaron por detrás hasta fabricar terrazas escalonadas desde el río a lo alto de la ladera. Esa piedra es esquisto, que se parte en láminas y deja que la raíz baje varios metros a buscar agua, de manera que sale un vino muy concentrado en una tierra que no parece dar para nada. Lo que la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad en 2001 es esta región vinícola, un paisaje levantado a mano durante siglos.
La bodega familiar y la cata
La visita entra en una bodega familiar. La explicación va sobre cómo se hace el vino allí, qué se sigue haciendo con los métodos de siempre y qué se ha modernizado. Luego llega la cata. Del mismo viñedo salen dos cosas distintas. El vino de mesa fermenta hasta el final. El oporto se corta con aguardiente a media fermentación, y eso es lo que le deja dentro el azúcar de la uva.
El Duero visto desde el agua
Las terrazas se entienden mejor desde abajo. Los cuarenta y cinco minutos de barco son el rato tranquilo de la jornada, y desde la cubierta las líneas de cepas se leen enteras de un lado a otro del valle. Vale la pena fijarse en los muros de las quintas, con el nombre de cada casa pintado en grandes letras blancas para que se lea desde el río.
Lamego y los nueve rellanos de su escalinata
Las dos horas libres son en Lamego, una ciudad pequeña dominada por una escalinata barroca que se ve desde casi cualquier calle y que sube al santuario de Nossa Senhora dos Remédios en nueve rellanos, con casi setecientos escalones, fuentes, obeliscos y azulejos azules en los descansillos. Se empezó a mediados del siglo XVIII y no se terminó hasta bien entrado el XX. Abajo, en el casco antiguo, quedan la Sé con su torre románica del siglo XII y las calles de tabernas y pastelerías donde acaba pasando el rato casi todo el mundo.
Punto de encuentro y cómo llegar
La cita es en la entrada principal de la Iglesia de Lapa, en Oporto, la de la fachada neoclásica. En esa iglesia se guarda el corazón de Pedro IV, que se lo dejó a la ciudad en el testamento. Al reservar puedes cambiar la cita por uno de la veintena de puntos de recogida repartidos por Oporto y Vila Nova de Gaia, entre ellos la Avenida dos Aliados, el Palácio da Bolsa y varios hoteles de las dos orillas. La vuelta es al mismo punto en el que empieza el día, y el orden de las paradas puede cambiar de una salida a otra.
Qué llevas contratado
Vehículo privado, guía local en español toda la jornada, la visita a la bodega con su cata y el tramo de barco, todo en una sola reserva. Las comidas y las bebidas se eligen y se pagan por tu cuenta, y las dos horas de Lamego dan de sobra para sentarse a comer. La cancelación es gratuita hasta 48 horas antes de la salida, con reembolso íntegro. Hay atención al cliente los 365 días del año. Se puede reservar hasta una hora antes si quedan plazas.
Hay bastante carretera y las paradas se hacen a pie, así que calzado cómodo. La excursión no es accesible en silla de ruedas, no admite carritos de bebé y tampoco mascotas.