Buendía

Tour al Museo Británico de Londres con entrada

Duración 2 horas

Guía en español

Audioguía en español

Nivel de la actividad
1/5 Nivel bajo

Información de la actividad

Nivel bajo 1/5

Paseo por ciudad.

Nivel medio 2/5

No requiere calzado deportivo.

Nivel medio-alto 3/5

Excursión con cierta exigencia física. Recomendable calzado deportivo.

Nivel alto 4/5

Actividad físico-deportiva que requiere material deportivo.

Nivel extremo 5/5

Requiere ser experto en la actividad y saber utilizar material específico.

Punto de encuentro
Russell Square Abrir en Google Maps

Fuente de Russell Square, WC1B 5EH, WC1B 5EH Londres

Hablamos contigo

¿Dudas? Estamos aquí para ayudarte.

Qué harás

  • Recoge en la fuente de Russell Square el pase de acceso ya reservado para tu hora y entra al museo sin pasar por la cola general
  • Arranca con el tramo guiado por las piezas que nadie se salta, de la Piedra de Rosetta a las salas de momias egipcias
  • Recorre después el museo a tu ritmo con más de cincuenta paradas comentadas en español en tu propio móvil
  • Camina por la galería de los mármoles del Partenón y busca el moái Hoa Hakananai'a al otro extremo del museo
  • Cierra en la Sala de la Ilustración, entre los objetos con los que el siglo XVIII quiso ordenar el mundo

Descripción

El Museo Británico no cobra entrada. Lo que cuesta es la cola del control de acceso en hora punta y decidir por dónde empezar entre ocho millones de piezas. El tour al Museo Británico de Londres con entrada resuelve las dos cosas de una vez. Un anfitrión te espera en la fuente de Russell Square con el pase de acceso ya reservado para tu hora, el grupo entra con él sin pasar por la cola general y arranca con un tramo guiado por las piezas que nadie se quiere perder. Después el museo es tuyo y lo recorres a tu ritmo, con más de cincuenta paradas comentadas en español en tu propio móvil.

Egipto, la Piedra de Rosetta y las salas de momias

El tramo guiado del principio se hace en inglés y sirve para situarte antes de ir por tu cuenta. A partir de ahí el comentario en español lo llevas tú en el teléfono, y puedes plantarte lo que quieras delante de cada vitrina sin que nadie te meta prisa.

La sección egipcia es la más buscada del museo y ahí está la Piedra de Rosetta, el objeto más visitado de toda la colección. Es solo un fragmento de una estela mayor. Apareció en 1799 en el delta del Nilo, cuando unos ingenieros de la expedición de Napoleón la encontraron reutilizada como material de obra en un fuerte de Rashid. Al lado esperan los colosos de granito y las salas de momias, con los sarcófagos y los animales embalsamados que acompañaban al difunto.

Los mármoles del Partenón y el moái que vino del Pacífico

Los mármoles del Partenón ocupan una galería construida a propósito para ellos, alargada y con luz que entra por arriba. El friso se lee de corrido como una tira de cómic tallada. En las paredes cortas están las figuras de los frontones y las metopas de la batalla de centauros, con los cuerpos torcidos en pleno esfuerzo.

En el extremo opuesto del museo, y de la geografía, espera Hoa Hakananai'a, un moái de basalto que la tripulación del HMS Topaze se llevó de Orongo en 1868. Su nombre se suele traducir como el amigo robado o el amigo escondido. Cerca están las piezas mesoamericanas de turquesa y obsidiana.

El Gran Atrio y la Sala de la Ilustración

El Gran Atrio es la plaza cubierta más grande de Europa y funciona como el centro del museo, con el tambor circular de la antigua Sala de Lectura en medio y las escaleras que lo rodean. Es también el rincón que aparece en "Una noche en el museo".

De ahí se pasa a la Sala de la Ilustración, forrada de vitrinas de madera de suelo a techo, la sala donde el museo se explica a sí mismo. Se guardan ahí los objetos con los que el siglo XVIII intentó ordenar el mundo entero, y entre ellos está el cráneo de cristal de cuarzo. Cerca cuelgan dibujos de Rembrandt, Holbein y Leonardo da Vinci, que van rotando porque el papel no aguanta luz continua.

Punto de encuentro y cómo llegar

El encuentro es en la fuente de Russell Square, en pleno Bloomsbury, a unos cinco minutos andando del museo. La parada de metro Russell Square está en la esquina de la plaza. Holborn y Tottenham Court Road quedan a poco más de diez minutos. Conviene llegar puntual, porque el anfitrión entrega ahí el pase de acceso antes de llevar al grupo hasta la entrada de Great Russell Street. Para acreditar la reserva basta con el voucher que llega por correo.

Antes de entrar hay un control de seguridad con revisión de bolsas. No se admiten maletas con ruedas ni bolsas grandes, así que si aterrizas ese mismo día mejor dejar el equipaje antes. Y como el comentario suena en tu propio teléfono, hacen falta auriculares y batería.

Qué llevas contratado

Dos horas en total, con el tramo guiado del principio y el resto del museo a tu aire con el comentario en el móvil. Todo va en una sola reserva, sin nada que pagar en la puerta, y el pase de acceso lleva la donación al museo ya incluida.

Se cancela gratis hasta 24 horas antes de la hora de inicio, y la reserva también hay que cerrarla con 24 horas de antelación. Nuestro equipo de atención al cliente responde los 365 días del año. El calendario abre varias salidas al día y la hora se elige al reservar, siempre en hora local de Londres.

El recorrido está clasificado en el nivel de dificultad más bajo, aunque se anda y se está de pie casi todo el rato. La actividad no admite sillas de ruedas ni carritos de bebé. Cuando el tour termina el museo sigue abierto y sin cobrar entrada, así que puedes quedarte por tu cuenta el tiempo que quieras.

Condiciones

Cancelación gratuita hasta 24h antes

Puedes cancelar en cualquier momento hasta 24h antes del inicio de la actividad, después de ese periodo no se obtiene ningún reembolso.

Qué incluye

  • Audioguía en español
  • Audioguía multilingüe
  • Tour guiado de 45 minutos en inglés
  • Visita la Estatua de la Isla de Pascua, el Cráneo de Cristal Brasileño, la Sala de Lectura, el Lugar de rodaje/foto de "Una noche en el museo", entre otros
  • Donación de £1 al Museo Británico
  • Entrada al Museo Británico
  • Auriculares

No apto para

  • Personas en sillas de ruedas o con movilidad reducida
  • Carritos y sillas de bebé

No permitido

  • Mascotas

Preguntas frecuentes

¿Qué se paga en el tour al Museo Británico de Londres con entrada, si el museo es gratuito?

El acceso a la colección permanente del Museo Británico es libre, y eso no cambia. Lo que se reserva aquí es un pase de acceso para una hora concreta, que un anfitrión entrega en el punto de encuentro y que evita la cola general del control. A eso se suman el tramo guiado del principio y el comentario en español de más de cincuenta paradas para recorrer el museo por tu cuenta. El pase lleva incluida una donación al museo.

¿Merece la pena el tour al Museo Británico de Londres con entrada?

Sí, sobre todo si vas con el día contado y no te apetece ir en grupo. Son ocho millones de piezas repartidas en más de cincuenta salas, o sea que sin un plan te cansas antes de llegar a lo que te interesaba. Aquí entras con hora reservada y alguien te sitúa al principio. Después vas a tu ritmo con el comentario en el móvil, que te deja parar donde quieras y saltarte lo que no te apetezca.

¿En qué idioma se hace el tour al Museo Británico de Londres con entrada?

El tramo guiado del principio se hace en inglés. El comentario del recorrido largo, el de las más de cincuenta paradas, sí está en español y suena en tu propio móvil. La aplicación tiene además otros seis idiomas. Si buscas explicación en vivo en español de principio a fin, este no es el formato.

¿Cuánto dura el tour al Museo Británico y a qué hora empieza?

Dura dos horas en total, entre el tramo guiado y el recorrido por tu cuenta. El calendario abre varias salidas al día y la hora se elige al reservar. Las horas que se muestran son las locales de Londres, que va una hora por detrás de la península. El calendario es más amplio en verano que en invierno.

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¿Sabías qué?

El cráneo de cristal que se expone en la Sala de la Ilustración no es azteca. Entró en la colección en 1897 como antigüedad mexicana, y ahí estuvo décadas hasta que el propio museo lo metió bajo el microscopio electrónico y encontró en el cuarzo las marcas regulares y paralelas de una rueda de joyero, una herramienta que la América precolombina no tenía. La talla es europea del siglo XIX. Sigue expuesto en su vitrina, con la etiqueta corregida, porque la historia del engaño resultó más interesante que la pieza.