Oporto se sube y se baja. La catedral queda arriba, el río abajo, y entre los dos hay escaleras y calles empedradas que en un mapa no se ven. Este recorrido en tuk tuk por Oporto y paseo en barco por el Duero resuelve las dos caras de la ciudad en 105 minutos sin subir una sola cuesta a pie. Cincuenta minutos van en un tuk tuk eléctrico que se mete por el casco antiguo con guía en español. El resto, a bordo de un rabelo, el barco de fondo plano que antes bajaba las barricas de vino desde el valle del Duero y que hoy pasa por debajo de los seis puentes de la ciudad.
El casco antiguo en tuk tuk, sin una cuesta
La salida es a un paso de la estación de São Bento, que se llama así porque ocupa el solar del antiguo convento de São Bento da Avé-Maria. Desde ahí el tuk tuk enfila el casco antiguo y pasa por donde un autobús no cabe. La primera parada es la Sé, la catedral románica, que tiene más aspecto de fortaleza que de templo porque se levantó con muros muy gruesos y almenas arriba.
Después el recorrido sube a la Avenida dos Aliados, el eje ancho de edificios institucionales que remata el ayuntamiento. De ahí baja hacia las iglesias do Carmo y dos Carmelitas. Parecen una sola iglesia con dos fachadas, pero entre ellas hay una casa de poco más de un metro de ancho, construida para que las carmelitas y los carmelitas no compartieran pared.
A dos calles quedan la Torre de los Clérigos, 75 metros de granito que levantó en el siglo XVIII el italiano Nicolau Nasoni, y la Livraria Lello, que se ve por fuera. El tramo final baja por la Rua das Taipas hasta Miragaia y la Ribeira, donde las calles se estrechan y las fachadas se apilan unas sobre otras hasta la orilla.
Los seis puentes, vistos desde el Duero
La otra mitad del plan es el agua. El rabelo hace el recorrido de los seis puentes, que es la forma más rápida de entender cómo se cosen Oporto y Vila Nova de Gaia. Se pasa por debajo del Dom Luís I, el de la doble planta de hierro que sale en todas las fotos, y también del Maria Pia, del São João, del Infante Dom Henrique, del Freixo y del Arrábida, el arco de hormigón que cierra el tramo urbano antes de la desembocadura.
Desde el agua se ve lo que desde tierra queda tapado. La ladera de Gaia con los tejados de las bodegas y sus letreros, la Ribeira apilada en la orilla de enfrente y, arriba del todo, el monasterio de Serra do Pilar, con la única iglesia y el único claustro circulares de Portugal.
Punto de encuentro y cómo llegar
La cita es en la Rua do Corpo da Guarda, 20, a dos minutos andando de la estación de São Bento, que tiene parada de metro con el mismo nombre y es la referencia más fácil de dar en el centro. El tuk tuk vuelve a dejarte donde te recogió, así que empiezas y terminas en el mismo sitio.
El trazado exacto puede variar de un día a otro, porque el Ayuntamiento de Oporto aplica restricciones al tráfico en el centro histórico. El orden de las paradas lo decide el guía sobre la marcha.
Un plan resuelto en menos de dos horas
Son 105 minutos contratados, con guía en español durante el recorrido en tuk tuk. El vehículo es eléctrico, así que se oye la ciudad. En la misma reserva van el paseo en tuk tuk y el billete del barco, de modo que no hay que comprar nada aparte el día de la actividad. Lo que consumas por el camino corre por tu cuenta.
Se puede reservar hasta diez minutos antes de la salida, la cancelación es gratuita hasta 24 horas antes y tienes atención al viajero los 365 días del año. El tuk tuk no admite carritos de bebé y no está adaptado a sillas de ruedas. Los menores de 13 años van siempre acompañados de un adulto.