Filtrar
El Museo de los trajes del Manneken Pis
La única estatua con vestidor propio.
Antes de hablar de su armario, conviene saber que el Manneken Pis no solo genera fotografías: también genera debate. Bruselas presume del suyo como símbolo indiscutible de la ciudad, pero Geraardsbergen reivindica tener el Manneken Pis más antiguo. La disputa lleva años viva y, como tantas rivalidades belgas, no divide: suma carácter. Porque aquí hasta una estatua de 55 centímetros puede provocar conversación histórica.
Pero hoy no hablamos de la fuente, ni de las teorías sobre su nacimiento. Hablamos del Garderobe Manneken Pis, el fondo de armario más singular de Europa.
El Manneken Pis es pequeño. Pero su armario no lo es.

¿Cuántos trajes hay en el museo? Más de 1.000 trajes para una estatua de 55 centímetros
El Manneken representa a un niño desnudo.
Pero rara vez lo encontrarás así.
Cuenta con más de 1.000 trajes donados por asociaciones, países, equipos de fútbol, colectivos culturales y particulares. Cada uno con su ceremonia, su contexto y su motivo.
La tradición comenzó en 1698, cuando Maximiliano II, gobernador de los Países Bajos españoles, regaló una túnica a la ciudad para vestir al pequeño personaje. El traje más antiguo que se conserva es posterior, donado por Luis XV de Francia.
Desde entonces, el armario no ha dejado de crecer.
¿Cómo se ha empezado a llenar tanto el armario? De seis disfraces a un museo propio
Cuando se creó el Museo de la Ciudad a finales del siglo XIX, el Manneken tenía apenas seis trajes. Todos donados por autoridades locales.
Tras la Segunda Guerra Mundial, la colección se multiplicó. Desde 1919 comenzaron a llegar trajes de todo tipo: representaciones oficiales de países, asociaciones deportivas, entidades culturales o benéficas. Entre los años 80 y hoy, se incorporan entre 20 y 30 nuevos disfraces cada año.
Es la única estatua del mundo con vestidor propio.
El Garderobe se encuentra a pocos pasos de la fuente y organiza los trajes por temáticas: geográficos, gremiales, diseñadores, personalidades, deporte, folclore, carnaval… Por motivos de conservación solo se expone una parte, pero el resto puede consultarse en soportes interactivos o en la web oficial.
Aquí el cambio de traje no es improvisado.
Es tradición organizada.

España también cuelga de su perchero
Entre los visitantes españoles, el traje de torero suele llamar la atención, aunque hace tiempo que no se le ve vestido de luces.
También ha llevado los colores del Athletic de Bilbao gracias a la Peña Athletic 1-7 de Bruselas, y los del Atlético de Madrid, que consiguió vestirlo de pequeño colchonero.
Asturias tiene su lugar en el armario. La inmigración asturiana en Bélgica durante los años 60 y 70 dejó huella, y el traje tradicional es prueba de ello.
El Ayuntamiento mantiene una norma clara: no se permiten trajes con motivos políticos o religiosos. El Manneken representa a todo el pueblo belga. Y eso implica no excluir a nadie.
Una visita que funciona especialmente bien con niños
Si viajas en familia, el Garderobe es una parada fácil y agradecida.
El museo propone juegos, puzles y pequeñas historias que ayudan a los más pequeños -a partir de cinco años- a recorrer la colección mientras descubren anécdotas del residente más famoso de Bruselas.
No es una visita larga.
Pero sí curiosa.
El Manneken Pis puede parecer una simple estatua.
Hasta que entiendes que su vestuario cuenta, año tras año, cómo Bruselas se mira a sí misma.
Y entonces deja de ser una fuente pequeña.
Y se convierte en tradición vestida.