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Lagos de Somiedo y Senda del Oso: qué ver entre glaciares, brañas y osos en Asturias

por Pablo San Román | Chief Brand Officer | buendía
18 de mayo de 2026 · Lo lees en 11 minutos

En los años noventa, el oso pardo dejó de reproducirse en Somiedo. En 2004, solo dos osas con crías. El ferrocarril que cruzaba el valle de abajo llevaba décadas oxidado, cerrado desde 1964 cuando la minería del carbón dejó de ser rentable. El tren desapareció cuando dejó de ser útil. El oso estuvo a punto de hacerlo. Hoy ambos siguen ahí, convertidos en otra cosa: una senda y una prueba de que el territorio todavía resistió al tiempo. 

El Parque Natural de Somiedo —primero de Asturias en declararse, en junio de 1988; Reserva de la Biosfera desde noviembre de 2000— guarda en sus cuatro valles algo que los destinos de montaña convencionales no tienen: la evidencia visible de una doble recuperación. El paisaje no es solo hermoso. Es el registro de lo que casi se pierde y no se perdió. 

mirador farrapona y valle en somiedo

El Mirador de la Farrapona: entrar por la puerta que el glaciar dejó abierta 

La carretera al Puerto de la Farrapona sube con curvas cerradas hasta los 1.708 metros. La subida obliga a bajar el ritmo antes incluso de llegar arriba. 

Desde el mirador, el circo glaciar se despliega hacia abajo: un anfiteatro de roca excavado durante el Cuaternario por dos lenguas de hielo que descendieron a lo largo de miles de años por los valles de Saliencia y del Lago, puliendo la piedra y dejando cubetas donde hoy hay agua. La geología del parque acumula más de 6.000 metros de espesor sedimentario plegado —resultado de dos orogénesis sucesivas— con rocas que responden de forma diferente a la erosión y generan en pocos kilómetros formas fluviales, glaciares y kársticas al mismo tiempo. Lo que parece variedad de paisaje es variedad de tiempo geológico. 

La parada en la Farrapona dura poco. Es un anticipo, no una llegada. El trabajo del mirador es dejar al viajero con la pregunta correcta antes de bajar: ¿quién habitó esto, y cómo?. 

lagos saliencia

Los Lagos de Saliencia: lo que el agua guarda de quienes vivieron aquí 

Los cuatro lagos del Valle de Saliencia —Lago de la Cueva (1.616 m), Lago de la Mina (1.700 m), Lago Cerveriz (1.645 m) y Lago Calabazosa (1.644 m)— son pequeños. Quien llega esperando la escala alpina se encuentra con algo diferente: láminas de agua en cubetas de roca, rodeadas por praderas de altitud y construcciones de piedra con cubierta vegetal que no parecen abandonadas del todo. No lo están. 

Esas construcciones son las brañas. Y las brañas son el motivo por el que los glaciares del Cuaternario importan más allá de la geología. 

Los circos que el hielo excavó a esta altitud generaron, una vez templado el clima, los únicos pastos de verano de la zona. Pastos que solo eran accesibles entre mayo y octubre. Eso significa que cualquier ganadería que quisiera aprovecharlos tenía que moverse: subir en primavera, bajar en otoño, llevar a la familia y al ganado en el mismo viaje. Año tras año. Siglo tras siglo. El resultado fue una cultura construida sobre ese movimiento: los vaqueiros de alzada. 

Las brañas son la infraestructura de esa cultura. Los teitos —cubiertas de brezo o retama sobre estructura de piedra— son la solución constructiva que un territorio sin recursos industriales desarrolló para un uso estacional. Siguen en pie. Algunos siguen en uso. La braña de La Pornacal es la mejor conservada. 

La primera hora en los lagos se pierde fácilmente si nadie ha dado esa clave antes de que el tiempo libre empiece. Las rocas pulidas bajo los pies son el rastro del glaciar. Las cabañas a la derecha son el rastro de quienes llegaron cuando el hielo se fue. El guía de buendía abre la visita con ese contexto —el glaciar, la trashumancia, el teito— antes de que el tiempo libre empiece. Es la diferencia entre pasear junto a un lago y entender por qué está ahí. 

Quien llegue buscando grandes lagos alpinos o un paisaje de alta montaña espectacular en formato postal probablemente encuentre otra cosa. El interés de Somiedo está más en cómo la gente consiguió vivir aquí que en la espectacularidad del paisaje. 

 brañas y teitos somiedo

Las brañas y los vaqueiros: el precio humano del paisaje preservado 

La trashumancia de los vaqueiros de alzada era vertical: brañas de verano en el interior montañoso y brañas de invierno en la costa. La familia entera se movía con el ganado siguiendo un calendario marcado por dos fechas: la subida en mayo y la bajada en septiembre. 

Lo que ese movimiento generó no fue solo una cultura. Fue una exclusión. 

Gaspar Melchor de Jovellanos documentó en 1792 el resultado de siglos de marginalización: sacerdotes de la región se negaban a dar la comunión a los vaqueiros salvo en el umbral de la iglesia. La prohibición de entrar al interior para los oficios. No pagar diezmos de la forma habitual, por la naturaleza itinerante de su economía, les valió durante generaciones conflictos legales con la Iglesia y con la nobleza. No había documentación sobre ellos antes del siglo XV —aunque los etnógrafos apuntan a raíces posiblemente neolíticas. Durante todo ese tiempo, habitaron y sostuvieron el territorio que el viajero de hoy encuentra preservado. 

La paradoja no es menor. El paisaje de Somiedo sobrevivió en parte porque era difícil y marginal: terreno que nadie quería del todo, habitado por gente a la que nadie aceptaba del todo. Esa marginalidad —del territorio y de sus habitantes— es también parte de lo que el viajero contempla sin saberlo cuando rodea el Lago de la Cueva. 

Pola de Somiedo

Pola de Somiedo: la economía que no cambió mientras todo lo demás sí 

Parte de esa lógica de montaña sigue activa hoy. No como reconstrucción turística ni como folclore, sino como economía diaria. 

El descenso desde los lagos hasta la capital del concejo es el primer cambio de registro del día. Pola de Somiedo no tiene la espectacularidad de la Farrapona ni el peso histórico de las brañas. Tiene algo más escaso en los destinos de montaña: una economía que sigue siendo la de siempre. 

La ganadería de la vaca Asturiana de los Valles —la vaca roxa, raza endémica del concejo— es el motor económico de Somiedo desde que los vaqueiros establecieron sus primeras rutas. La industria minera llegó, se fue. El turismo llegó, con el parque. La vaca roxa, no. 

Pola es la parada de mediodía del itinerario. El guía indica los establecimientos que trabajan con producto local, y el tiempo libre permite una comida sin prisa. No es turismo gastronómico en el sentido de restaurante de referencia: es el contacto con la única cadena que no se cortó, la que va del ganado a la mesa desde antes de que existiera el parque natural. 

oso pardo asturiano

La Senda del Oso: el ferrocarril muerto y el oso que volvió 

El segundo valle del día es diferente al primero. La Senda del Oso no exige altitud: discurre junto al río Trubia, en terreno llano, por el concejo de Proaza. Lo que exige es saber qué pisas. 

El trazado de la senda es el de un ferrocarril minero construido para transportar carbón y hierro de Quirós y Teverga hasta la fábrica de Trubia, en Oviedo. El proyecto original era más ambicioso: un complejo siderúrgico con hornos altos en Quirós. Lo que quedó fue el tren. Y lo que le pasó al tren fue lo que le pasó a la minería cantábrica: el cierre llegó entre 1963 y 1964, cuando la extracción dejó de ser competitiva. El trazado quedó abandonado. Las vías, los puentes, los túneles: en desuso. 

En mayo de 1995, el primer tramo de la senda reconvertida se inauguró. En 1999, el recorrido completo. Los puentes y túneles originales del ferrocarril siguen ahí, integrados en el paisaje de la senda como lo que son: la infraestructura industrial de un territorio que no prosperó industrialmente. 

Al final de la senda está el cercado osero de Proaza. Ahí es donde se cierra el arco. 

senda del oso 

En los años noventa, la reproducción del oso pardo había desaparecido en Somiedo. Menos de 50 ejemplares en toda la Cordillera Cantábrica. En 2004, dos osas con crías en el concejo. En 2007, seis hembras con esbardos. El censo de 2025 estimó alrededor de 370 osos en la Cordillera, con un incremento del 90% en hembras reproductoras respecto a 2013. Es uno de los procesos de recuperación de fauna de gran porte más documentados de la Península. 

Los osos del cercado son ejemplares que, por lesión o dependencia del humano, no pueden ser reintroducidos al medio silvestre. No son representación de los osos salvajes del parque. El guía de buendía enmarca esa diferencia: lo que el viajero ve en el cercado es la parte de la historia que el bosque no puede contar. La parte que el bosque cuenta, la cuentan los 370 osos que hay fuera. Ahí está buena parte del valor de la visita: conectar piezas que sobre el terreno aparecen dispersas 

Llegar a Somiedo en coche propio implica carretera de montaña con curvas cerradas hasta la Farrapona, aparcamiento limitado en temporada, y luego descender a Pola y cruzar al valle de Proaza —dos valles distintos en un mismo día, sin transporte directo entre ellos. El autobús privado de buendía resuelve esa logística: un solo punto de encuentro, dos valles cubiertos y la posibilidad de llegar mirando el paisaje en lugar de pendiente de la carretera. 

El cercado osero de Proaza no es el final de una visita. Es la prueba de que algo, en este territorio, funcionó. El oso que el viajero ve al final del día es el mismo oso que a finales de los años noventa había dejado de reproducirse aquí. El ferrocarril que pisa es el mismo que cerró en 1964. Solo que ahora uno es senda y el otro, razón para volver. 

 senda del oso

Preguntas frecuentes sobre los Lagos de Somiedo 

¿Cuánto dura la excursión a los Lagos de Somiedo? 

La excursión desde Oviedo dura 10 horas; desde Gijón, 11 horas (con parada en Oviedo). El itinerario cubre dos valles: los Lagos de Saliencia en la mañana y la Senda del Oso en Proaza por la tarde, con comida en Pola de Somiedo entre medias. El regreso al punto de encuentro es al final de la tarde. 

¿Cómo llegar a los Lagos de Somiedo desde Oviedo o Gijón? 

En coche propio, el acceso al Puerto de la Farrapona desde Oviedo lleva aproximadamente una hora y media por carretera de montaña con tramos de curvas cerradas. Desde Gijón, hay que añadir unos 45 minutos más. La excursión con buendía incluye transporte en autobús privado desde el punto de encuentro en Oviedo (Buendía Store) o Gijón (Calle 17 de Agosto, junto a la Panadería Manín), con salida a las 8:30 h. 

¿Dónde se puede aparcar para visitar los Lagos de Saliencia? 

El aparcamiento principal está en el Puerto de la Farrapona, a 1.708 metros de altitud. En temporada alta puede haber restricciones temporales de acceso por saturación del aparcamiento. Además, el itinerario completo —lagos por la mañana, Senda del Oso por la tarde— implica dos valles distintos sin transporte directo entre ellos, lo que requiere coche propio o excursión organizada. 

¿Qué nivel físico se necesita para visitar los Lagos de Somiedo? 

La excursión tiene un nivel medio (2 sobre 5). Los lagos se recorren a pie sobre terreno irregular con cuestas y superficies de piedra, pero no requiere experiencia en senderismo técnico. Se recomienda calzado de montaña o deportivo con suela con agarre. La altitud (más de 1.600 m) puede afectar a personas con sensibilidad a la presión. La Senda del Oso, en el valle, es llana y accesible. No es apta para carritos de bebé; el portabebés es la opción recomendada. Aunque la ruta no es técnicamente difícil, el tiempo cambia rápido en altura incluso en verano: niebla, viento o lluvia pueden aparecer en minutos en la zona de los lagos. 

¿En qué época del año es mejor visitar Somiedo? 

Los lagos son accesibles de forma cómoda entre junio y octubre. En verano (julio y agosto) la afluencia es mayor y el acceso en coche propio puede complicarse por el aparcamiento. Junio y septiembre ofrecen menor masificación, temperaturas moderadas y el paisaje en buenas condiciones. En invierno, el Puerto de la Farrapona puede cerrarse por nieve y los lagos quedan inaccesibles. 

¿Se pueden ver osos pardos en la Senda del Oso? 

En el medio silvestre, los osos son nocturnos y muy esquivos: el avistamiento en ruta no está garantizado ni es habitual. Al final de la senda, en Proaza, se encuentra el cercado osero, donde es posible ver ejemplares en semilibertad. Estos son osos que, por lesión o dependencia del humano, no han podido ser reintroducidos al bosque. La presencia del oso en el entorno del parque sí es real: Las últimas estimaciones oficiales sitúan la población de oso pardo cantábrico en torno a los 370 ejemplares 

¿Qué son las brañas y los teitos de Somiedo? 

Las brañas son los asentamientos estacionales de alta montaña donde los vaqueiros de alzada pasaban el verano con sus familias y ganado, entre mayo y octubre. Los teitos son las construcciones características de esos asentamientos: edificaciones de piedra con cubierta vegetal de brezo o retama, pensadas para uso temporal en altitud. La braña de La Pornacal es la mejor conservada. Algunas siguen en uso activo durante la temporada ganadera de verano. 

¿Dónde comer en Somiedo? 

La parada de comida del itinerario es en Pola de Somiedo, la capital del concejo. Los establecimientos recomendados por el guía trabajan con producto local, principalmente carne de vaca Asturiana de los Valles (vaca roxa) y productos de ganadería extensiva de montaña. El tiempo libre para comer está incluido en el itinerario; la reserva en restaurante corre por cuenta del viajero. 

 

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