La excursión al Lago Ness, Valle de Glencoe y Tierras Altas desde Edimburgo sube a las montañas por el oeste, que es la cara más agreste de Escocia, y cambia kilómetros de carretera por tiempo en cada parada. El valle de Glencoe se ve con calma, el Great Glen se recorre lago a lago y en Fort Augustus hay dos horas y cuarto libres a la orilla del Lago Ness. Doce horas de ruta, guía en español y todo el día resuelto en una sola reserva.
Kilmahog, la puerta de las Tierras Altas y la historia de los clanes
Se deja Edimburgo hacia el norte y por la ventanilla pasan el castillo de Stirling y el Monumento a William Wallace, plantado en lo alto de la colina de Abbey Craig. Después el autobús entra en el Parque Nacional de los Trossachs, cruza Callander y para tres cuartos de hora en Kilmahog, un caserío con molino de lana a la entrada del valle. Es la parada en la que el guía explica cómo funcionaban los clanes, con sus alianzas y sus guerras, porque de ahí viene buena parte de lo que se ve más adelante. Aquí también pastan las vacas peludas de las Tierras Altas, ganado de montaña con flequillo largo y cuernos muy abiertos, criado para aguantar el invierno a la intemperie. Están sueltas en la finca y no siempre se dejan ver de cerca.
El valle de Glencoe y el mirador de las Tres Hermanas
Glencoe es el tramo por el que se hace esta ruta. El valle se abre entre paredes de una caldera volcánica hundida hace millones de años, y desde el mirador de las Tres Hermanas se ve de frente lo que le da nombre, tres estribaciones que caen casi verticales del macizo de Bidean nam Bian. La parada es de un cuarto de hora, la justa para bajar del autobús y hacer la foto. Aquí ocurrió en 1692 la masacre de Glencoe, cuando los soldados del gobierno, alojados doce días como invitados en el valle, acabaron con casi cuarenta MacDonald. El paisaje se reconoce sin haber estado nunca, porque por este valle pasaron Harry Potter y el Aston Martin de Skyfall.
El Great Glen, de lago en lago hasta el Lago Ness
Pasado Glencoe, la carretera baja a Fort William, al pie del Ben Nevis, y se mete en el Great Glen, la falla que parte Escocia en diagonal de costa a costa. En esa grieta encajan, uno detrás de otro, los lagos Linnhe, Lochy, Oich y Ness, cosidos por el canal de Caledonia para que un barco pueda cruzar el país sin rodearlo por el norte. El alto largo del día es Fort Augustus, en la punta sur del Lago Ness, donde el canal baja hacia el agua por una escalera de esclusas en mitad del pueblo. Hay dos horas y cuarto libres para comer, callejear y, si te apetece, subir al paseo en barco por el lago, que se contrata allí mismo. El agua del Ness es casi negra por la turba que arrastran los ríos de alrededor.
Commando Memorial, Pitlochry y la vuelta cruzando el Forth
La vuelta trae dos paradas más. La primera es corta, en el Commando Memorial de Spean Bridge, tres soldados de bronce mirando hacia las montañas donde se entrenaron los comandos británicos durante la Segunda Guerra Mundial. Si la niebla se aparta, desde ahí asoma el Ben Nevis, 1.345 metros y techo de las islas británicas. La segunda son cuarenta minutos en el pueblo victoriano de Pitlochry, a orillas del río Tummel, con pubs a pie de calle para una pinta antes del último tramo. Ya de noche buena parte del año, el autobús entra en Edimburgo cruzando el estuario del Forth, con el puente ferroviario de acero rojo de 1890 al lado, declarado Patrimonio de la Humanidad.
Punto de encuentro y cómo llegar
El autobús sale a primera hora desde el número 190 de High Street, en plena Royal Mile, en la boca del callejón de Old Fishmarket Close y unos metros por debajo de la iglesia de St Giles. Se llega andando desde cualquier punto de la ciudad vieja, y desde la estación de Waverley son unos minutos cuesta arriba. La excursión termina en el mismo sitio donde arranca.
Un día resuelto de principio a fin
En una sola reserva entran el autobús y el guía en español durante las doce horas de ruta. Las comidas van por cuenta de cada uno. El paseo en barco por el lago se contrata en Fort Augustus, así que por nuestra parte no hay ningún pago sorpresa. La cancelación es gratuita hasta veinticuatro horas antes de la salida y nuestra atención al viajero responde los 365 días del año. Lleva ropa de abrigo y calzado cómodo, porque en la montaña puede caer agua con Edimburgo despejado.