La excursión a Oban, el castillo de Kilchurn e Inveraray desde Edimburgo cruza Escocia de la capital al Atlántico y vuelve el mismo día. En doce horas se bordea el lago Lomond, se para frente a una de las ruinas más fotografiadas de Escocia y queda tiempo para almorzar en un puerto de la costa oeste que vive del marisco. El recorrido entero va en autobús privado con guía en español, así que nadie tiene que alquilar coche ni conducir de vuelta al final del día.
Luss y la orilla del lago Lomond
La salida de Edimburgo atraviesa el cinturón central, pasa junto a Glasgow y entra en el Parque Nacional del Lago Lomond y los Trossachs, el primero que declaró Escocia. La primera parada larga es Luss, una aldea de casas de piedra en la orilla oeste del lago, declarada zona de conservación. Sus cottages se levantaron para los trabajadores de las canteras de pizarra de la finca y hoy están cubiertos de flores hasta el tejado. Desde el embarcadero el lago se abre entero, con el Ben Lomond cerrando el fondo. Es la mayor superficie de agua dulce de Gran Bretaña.
El castillo de Kilchurn y el lago Awe
La ruta se adentra en Argyll hasta el lago Awe, el más largo de Escocia, con sus más de cuarenta kilómetros de agua encajada entre montañas. En una península baja del extremo norte están las ruinas del castillo de Kilchurn, levantado por los Campbell de Glenorchy en el siglo XV y abandonado después de que un rayo le arrancara el tejado. Hay una parada fotográfica enfrente y el castillo se ve por fuera, con el Ben Cruachan detrás y el reflejo completo en el agua cuando el lago está quieto. Unos kilómetros antes la carretera atraviesa el paso de Brander, el desfiladero donde Robert the Bruce derrotó a los MacDougall de Lorn.
Oban, la capital del marisco
Oban vive de cara al mar y de su puerto salen los ferris a las Hébridas. Aquí hay tiempo libre para comer. El marisco llega al muelle desde los barcos amarrados justo enfrente. Del paseo marítimo se distinguen las islas de Mull y Kerrera, que cierran la bahía y la convirtieron en fondeadero natural mucho antes de que hubiera pueblo. Quien prefiera subir tiene la torre de McCaig en lo alto, un anillo de granito con arcos que un banquero local mandó construir a finales del siglo XIX y desde el que se ve la bahía entera.
Inveraray y el lago Fyne
La vuelta baja por el lago Fyne hasta Inveraray, un pueblo blanco de trazado georgiano que el duque de Argyll mandó construir entero en el siglo XVIII, después de mover el burgo antiguo para despejar la vista de su castillo. Es una calle de fachadas encaladas frente al agua, con la antigua cárcel del condado convertida en museo y el castillo de los Campbell asomando entre los árboles al otro lado del río. El castillo se ve por fuera y su entrada no está incluida. Después el autobús cruza el Parque Forestal de Argyll y hace una última pausa en Balloch antes de volver a Edimburgo.
Punto de encuentro y cómo llegar
La salida es por la mañana desde el centro de Edimburgo. La dirección exacta del punto de encuentro y la hora se confirman al reservar, y conviene presentarse con unos minutos de margen porque el autobús sale puntual. El regreso es también al centro de la ciudad al final del día. La hora de vuelta es aproximada y depende del tráfico, así que mejor no encadenar un tren o un vuelo esa misma noche.
Todo lo que incluye
El día son doce horas, de la salida en Edimburgo al regreso, con autobús privado para todo el recorrido y guía en español. Entre trayecto y trayecto hay tiempo libre en Luss, en Oban y en Inveraray para pasear sin prisa. El almuerzo va por cuenta de cada uno. En Oban hay puestos de marisco y restaurantes en el propio muelle. La entrada al castillo de Inveraray tampoco está incluida, así que quien quiera verlo por dentro la compra allí. La reserva se cancela gratis hasta veinticuatro horas antes de la salida y el equipo de atención al viajero responde los 365 días del año. Con calzado cómodo y algo de abrigo vas servido, porque en las Tierras Altas el tiempo cambia varias veces en un mismo día aunque sea verano.