A veinte minutos de tren de Edimburgo está el palacio donde nació María Estuardo, y la excursión a Linlithgow te lleva hasta él en media jornada con un guía en español que se ocupa de todo el trayecto. Es una residencia real de los Estuardo, hoy en ruinas y sin techo, plantada sobre una loma junto a un lago y con torres a las que se sube. Sales de mañana, vuelves a mediodía y la tarde en Edimburgo sigue entera.
El palacio donde nació María Estuardo
Jacobo I mandó empezar el palacio en 1424, después de que un incendio dañara gravemente la residencia anterior, y sus herederos siguieron ampliándolo durante más de un siglo, hasta cerrar las cuatro alas alrededor de un patio. De cada rey queda algo reconocible. El Gran Salón es de Jacobo I, las estancias reales las sumó Jacobo IV y en el centro del patio está la fuente de tres cuerpos que Jacobo V mandó labrar en 1538. Aquí nacieron tres miembros de la familia real escocesa, Jacobo V en 1512, María Estuardo en 1542 y la princesa Isabel en 1596, porque a las reinas Estuardo les gustaba retirarse a este punto tranquilo del camino entre los castillos de Edimburgo y de Stirling. Todo se vino abajo cuando Jacobo VI se llevó la corte a Londres en 1603. La visita al recinto ocupa hora y tres cuartos con el guía. La entrada se saca en la taquilla del monumento, así que conviene llevar tarjeta o algo de efectivo.
La torre de la reina Margarita, el lago y San Miguel
Lo mejor del palacio está arriba. Desde la torre de la reina Margarita se ve el lago entero, los tejados del pueblo y, al fondo, los puentes del Forth. Abajo, el paseo bordea el agua por el parque, un espacio declarado de especial interés científico y con guardas propios. Desde la orilla se ve el palacio reflejado. A un paso queda la iglesia de San Miguel, la parroquia pegada al recinto real. La corona que remata su torre se distingue desde varios puntos de Linlithgow.
El casco histórico, con calma
La segunda mitad de la mañana es del pueblo. Hay un rato libre para tomar un café o picar algo por la calle principal, donde está la fuente del Cross Well. Después llega una vuelta guiada de casi una hora por el casco histórico, con las anécdotas y las leyendas de un pueblo que creció hace novecientos años alrededor de una residencia real.
Punto de encuentro y cómo llegar
El grupo se reúne delante de la estatua ecuestre del Duque de Wellington, en el número 9 de Waterloo Place, al lado de la estación de Waverley y del extremo este de Princes Street. Se llega andando desde casi cualquier punto del centro. El guía espera ahí con la identificación de la empresa. Conviene aparecer con unos minutos de margen, porque desde el punto de encuentro se camina hasta la estación para coger el tren. El regreso deja al grupo otra vez en el centro de Edimburgo, junto a Waverley.
Qué llevas contratado
La jornada son cinco horas y media contando los dos trayectos en tren, con guía en español desde el punto de encuentro hasta la vuelta, también dentro del vagón. El billete de tren de ida y vuelta se compra en la estación. La entrada al palacio se saca en su taquilla. La cancelación es gratuita hasta 24 horas antes, la fecha se elige al reservar y nuestra atención al viajero responde los 365 días del año. Ve con calzado cómodo y algo de abrigo o chubasquero, porque el palacio no tiene techo y el paseo del lago es al aire libre. La excursión no está adaptada a sillas de ruedas y no admite carritos de bebé ni mascotas.