Leith fue puerto y ciudad aparte hasta 1920, cuando Edimburgo se lo anexionó, y sigue comportándose como si no se hubiera enterado. El free tour de Leith, The Shore y Trainspotting recorre a pie ese barrio portuario con guía local en español, dos horas y cuarto por el muelle, las iglesias y las calles que Irvine Welsh convirtió en novela. Es la otra mitad de Edimburgo, la que no aparece en las fotos del castillo.
The Shore, el puerto de Edimburgo
The Shore es el tramo de muelle a los dos lados del agua, con los almacenes de piedra de la época en que aquí se descargaba el vino de Burdeos y la madera del Báltico. Por este puerto llegó María Estuardo en 1561, de vuelta de Francia y con dieciocho años, para reinar en un país que apenas conocía. Jorge IV desembarcó aquí en 1822, en la primera visita de un monarca a Escocia en casi dos siglos. El yate real Britannia sigue amarrado en Leith, retirado del servicio en 1997 después de un millón de millas náuticas.
El Leith de Irvine Welsh
Irvine Welsh ambientó Trainspotting aquí, en el Leith de los años ochenta, cuando el puerto había perdido el trabajo. El barrio arrastraba entonces la peor fama de la ciudad. La novela se publicó en 1993. El título sale de la escena en que un borracho pregunta a los protagonistas si están "trainspotting", mirando trenes, en la estación abandonada de Leith Central, donde ya no queda ni un tren. La estación se derribó en 1989 y hoy hay un supermercado sobre el solar.
La peste y el cementerio de South Leith
El cementerio de la iglesia parroquial de South Leith guarda las fosas comunes de la peste de 1645, la epidemia que se llevó a buena parte del vecindario cuando el puerto era la puerta de entrada de todo lo que venía por mar, contagios incluidos. A partir de ahí el recorrido sube por las calles residenciales y pasa por la estatua de Robert Burns y la de la reina Victoria. Leith tiene además un vecino ilustre, Eduardo Paolozzi, hijo de una familia de heladeros italianos del barrio y padre del pop art británico.
Dónde empieza y cómo llegar
El paseo se hace entero dentro de Leith y termina en el mismo punto donde empieza, así que no te deja tirado en la otra punta de la ciudad. Hasta el barrio se llega por cuenta propia, porque no hay traslado incluido. Desde el centro es media hora andando cuesta abajo por Leith Walk, o un rato en autobús urbano por esa misma avenida. La dirección exacta de la cita y la hora van en el voucher del correo. Ojo con las fechas al reservar, porque hay una sola salida al día y solo algunos días de la semana.
Todo lo que llevas contratado
En la reserva va el paseo completo de dos horas y cuarto con guía local en español. Todo el recorrido va por la calle y los edificios se ven por fuera, de modo que no hay entradas que sacar. Puedes reservar hasta tres horas antes de la salida. El resguardo llega en el voucher, con su "Código de reserva". Se camina sobre empedrado y con alguna cuesta, así que conviene calzado cómodo y algo con lo que taparse de la lluvia. El paseo no admite sillas de ruedas ni carritos de bebé, aunque sí puedes traerte al perro. Si te queda cualquier duda, tienes nuestra atención al viajero los 365 días del año.