Mucho antes de ser un destino de playa, Las Palmas ya era una ciudad. Es la que recorre a pie este free tour por Las Palmas de Gran Canaria, en dos horas y con guía oficial local en español. Arranca en Triana, en la Plaza de Cairasco, y termina en la Plaza de Santa Ana, ya en Vegueta, que es el barrio donde la capital se fundó en 1478. Por el camino aparecen el Gabinete Literario, el Mercado de Vegueta, la Casa de Colón y la Catedral de Santa Ana. Se puede reservar hasta minutos antes de la salida, así que entra bien en un día que todavía no tengas cerrado.
Plaza de Cairasco, el Gabinete Literario y el poeta que da nombre a la plaza
El paseo sale de una plaza arbolada de Triana, presidida por el Gabinete Literario, la sociedad cultural que desde el siglo XIX reunía a los intelectuales de la ciudad para debatir. La plaza se llama así por Bartolomé Cairasco de Figueroa, canónigo de la catedral y poeta, y ahí es donde el guía explica por qué el humanismo canario empieza con él.
A un minuto andando está la Plaza de las Ranas, con su fuente y su ambiente de barrio, que es por donde el recorrido pasa de Triana a Vegueta.
Vegueta, el mercado y la plaza donde se fundó la ciudad
La siguiente parada es el Mercado de Vegueta, y el guía cuenta cómo llegó a ser el primer mercado de abastos de Canarias y qué sigue significando para la vida del barrio. Desde fuera se ve el trasiego de frutas, flores y especias del que sale buena parte de la cocina de la isla.
Unas calles más allá está la Plaza de San Antonio Abad, que es donde empezó Las Palmas en 1478. Aquí el relato se detiene en cómo se levantó el primer asentamiento castellano de la isla y en los viajeros que pararon en Gran Canaria camino de América, Cristóbal Colón incluido.
La Casa de Colón y la plaza que dio de beber a Vegueta
La Casa de Colón es uno de los edificios más reconocibles del casco antiguo y se explica desde la calle, mirando la portada de piedra y el conjunto de fachadas que ordena esta esquina de Vegueta.
Pegada a ella queda la Plaza del Pilar Nuevo, que durante siglos fue el punto del que el barrio sacaba el agua, y por eso el guía se detiene ahí a contar cómo se abastecía Vegueta. El recorrido pasa después por el Palacio Episcopal y la Librería Diocesana, dos fachadas que resumen el peso que la Iglesia tuvo en la ciudad.
Plaza de Santa Ana, la catedral y los perros de bronce
El tour desemboca en la Plaza de Santa Ana, el conjunto monumental de la ciudad, con la Catedral de Santa Ana en un extremo. La catedral se levantó a lo largo de más de tres siglos, así que combina estilos distintos en un mismo edificio, y el guía te enseña dónde están las costuras.
Delante están los perros de bronce que vigilan la plaza y que dan pie a la pregunta de qué representan y de dónde salieron. Completan el cuadro la Casa Regental y las Casas Consistoriales, donde estuvo el poder civil de la isla, justo enfrente del religioso.
Punto de encuentro y cómo llegar
La cita es en la Plaza de Cairasco, junto al monumento a Bartolomé Cairasco de Figueroa. Estás en plena Triana, en zona peatonal y a un paso del parque de San Telmo, donde para la mayoría de las guaguas urbanas, así que se llega andando desde casi cualquier punto del centro. Preséntate unos minutos antes de la hora que hayas reservado, y elige esa hora en el calendario al reservar.
El recorrido dura dos horas y no vuelve al punto de partida, porque termina en la Plaza de Santa Ana. Eso deja bien situado el resto de la mañana o de la tarde, con la catedral, la Casa de Colón y el mercado a un par de calles.
Qué llevas contratado
Dos horas de paseo con guía oficial local en español, que es el único idioma en el que se presta la actividad. Al reservar no pagas nada y el precio lo decides tú al final. La cancelación es gratuita, así que si te cambian los planes basta con cancelar para que el guía no se quede esperando, y tienes atención al viajero los 365 días del año.
Cada reserva admite hasta 6 adultos, y se pueden llevar mascotas. Es un recorrido de calle y de exteriores, así que la catedral, la Casa de Colón y el Gabinete Literario se ven por fuera. Las entradas corren por tu cuenta si luego quieres entrar. El transporte hasta el punto de encuentro y lo que consumas por el camino también van aparte.