¿Sabías qué?
Los pasajes cubiertos nacieron a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX como una “solución” muy burguesa. Estos passages permitían pasear y comprar protegidos de la lluvia y del barro. Gracias a la luz, los escaparates daban una sensación de “ciudad interior”. Con estos passages se inventa el paseo burgués y la distinción: mirar vitrinas, consumir con estilo, ver y ser visto.
