En esta excursión a Nápoles y Pompeya desde Nápoles, descubriremos dos lugares que cuentan historias radicalmente distintas de la misma región. La ciudad de Nápoles provoca reacciones encontradas, pero nunca deja indiferente a quien la visita. Comenzaremos explorando sus monumentos más relevantes para entender qué es lo que define su carácter.
Nos detendremos en la Catedral Metropolitana de Santa María de la Asunción (conocida como el Duomo), cuyo exterior neogótico contrasta con un interior donde conviven estilos gótico, barroco y neogótico. En su interior se encuentra la Capilla del Tesoro, una capilla barroca que guarda la cabeza de San Genaro. Desde aquí nos trasladaremos a la Plaza del Municipio, una de las plazas más grandes de Europa, donde veremos la Casa de Anjou y el Castillo Nuevo, una fortaleza del siglo XIII. Conforme avancemos hacia Posillipo, uno de los barrios más privilegiados de Nápoles por su ubicación en lo alto de una colina, contemplaremos las mejores vistas de la ciudad.
Tras estas vistas, iremos hacia Pompeya, donde la tragedia se convirtió en leyenda. El 24 de agosto del año 79 la erupción del Vesubio arrasó la ciudad, congelando un momento de la vida cotidiana romana. En el siglo XVIII comenzaron las excavaciones que hoy nos permiten recorrer el Foro, las Termas y la Casa de los Vetti, una de las viviendas más lujosas, cuyos frescos decorativos aún conservan el color original. Pompeya conserva el testimonio de una civilización romana capturada en un instante. Un plan perfecto para descubrir en un día dos lugares irrepetibles de Italia con buendía.