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Qué ver en Tapia de Casariego: cómo un pueblo pesquero del occidente asturiano se convirtió en referencia del surf europeo
- La costa y las playas: por dónde empieza Tapia
- El campeonato mundial que nadie esperaba en Asturias
- El casco de Tapia: qué recorrer cuando bajas del malecón
- El puerto y la mesa: lo que produce ese mismo litoral hoy
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Preguntas frecuentes sobre Tapia de Casariego
- ¿Cómo llegar a Tapia de Casariego desde Oviedo, Gijón o Santiago de Compostela?
- ¿Dónde aparcar en Tapia de Casariego?
- ¿Cuánto tiempo necesito para visitar Tapia de Casariego?
- ¿Qué son las lagunas de Salave y cómo se visitan?
- ¿Cuándo se celebra el Goanna Pro en Tapia y cómo verlo?
- ¿Se puede combinar Tapia con la Playa de las Catedrales en el mismo día?
- ¿Qué es el Palacio de Cancio y se puede visitar?
- ¿Qué comer en Tapia de Casariego?
- ¿Cuál es la mejor época para visitar Tapia de Casariego?
Que una de las competiciones de longboard más veteranas de Europa se celebre en un pueblo asturiano de 4.500 habitantes parece improbable hasta que miras cómo rompe el mar. Porque las olas de Tapia no dependen de la suerte ni de la temporada: dependen de una plataforma de roca que el Cantábrico lleva 500 millones de años tallando. Los romanos llegaron aquí por esa misma roca, pero por lo que tenía dentro.

La costa y las playas: por dónde empieza Tapia
La costa occidental de Asturias tiene una morfología distinta a la central: en lugar de acantilados verticales, Tapia presenta una rasa, una plataforma rocosa de cinco kilómetros que el oleaje ha ido aplanando durante millones de años. Esa superficie es lo que da forma a la orilla tal como se ve hoy.
El resultado práctico es una playa que funciona de forma distinta a la mayoría del Cantábrico. La playa de Los Campos y su continuación en El Murallón suman unos cuatrocientos metros con fondo de roca plana y exposición abierta al noroeste: las olas llegan consistentes y se mantienen durante más tiempo que en buena parte de las playas de Asturias. Es lo que explica el surf, y también lo que notará cualquier bañista que llegue esperando algo parecido a Salinas o San Lorenzo.
Con marea baja aparece buena parte de la plataforma rocosa y el frente costero se abre visualmente. Es el mejor momento para recorrer la orilla y ver la escala real del litoral. El pueblo tiene también otras playas más resguardadas —la Ribeiría, Las Furadas, Represas— para quienes buscan aguas más tranquilas.

Peter y Robert Gulley, 1968: los australianos que no planeaban quedarse
En el verano de 1968, Peter y Robert Gulley hacían el viaje clásico del joven australiano: Europa desde las antípodas, furgoneta, tablas de surf en el techo. No había ninguna razón particular para que se detuvieran en Tapia de Casariego. Era un pueblo de pescadores en la costa occidental de Asturias que nadie asociaba con el surf, porque en España el surf no era todavía ninguna cosa en particular.
Llegaron, vieron la playa, vieron las olas, y tomaron la decisión más intrascendente posible: quedarse un par de días. Ese par de días se convirtió en el verano entero. Los vínculos con la gente del pueblo fueron lo suficientemente reales como para que al año siguiente volvieran, y el siguiente, y el siguiente, y cada vez con más amigos australianos. Lo que empezó como una parada de carretera se convirtió, año a año, en una relación entre un pueblo asturiano y un grupo de surfistas del hemisferio sur que no tenía precedente en ningún otro punto del Cantábrico.
Peter Gulley murió en 1991. En su testamento dejó una instrucción: que sus cenizas fueran esparcidas en la playa de Tapia de Casariego.
Peter Gulley no conocía la geología de Tapia. Pero estaba viendo sus consecuencias.

El campeonato mundial que nadie esperaba en Asturias
En 1971, tres años después de aquella primera parada, Tapia celebró su primer campeonato de surf. Más de medio siglo después, sigue celebrándose.
Hay que detenerse un momento en esa frase: una de las competiciones de longboard con más historia de Europa se celebra en un pueblo de 4.500 habitantes en el occidente asturiano que empezó con el surf porque dos australianos con una furgoneta decidieron en 1968 que la playa era demasiado buena para seguir conduciendo.
Para el viajero que llega a Tapia fuera de la semana del Goanna Pro, nada de esto está señalizado. No hay cartel en la playa que explique por qué esas olas específicas, sobre ese fondo de roca específico, son la condición de posibilidad de un campeonato mundial. Sin contexto, la playa parece solo una buena playa del Cantábrico.
Las excursiones de buendía desde Oviedo, Gijón y Santiago incluyen guía en Tapia: el hilo que conecta la playa, el puerto, el casco y la historia del pueblo.
El casco de Tapia: qué recorrer cuando bajas del malecón
Tapia nunca pierde el mar de vista. El casco histórico no da la espalda al puerto: lo mira, lo prolonga, crece hacia el borde. Los miradores funcionan casi como extensión del malecón, puntos desde los que el pueblo sigue controlando la misma línea de costa que lo explica. La escala es peatonal: el puerto, la playa y el casco se conectan a pie en menos de diez minutos.
El núcleo del pueblo se organiza alrededor de la plaza de la Constitución. El Ayuntamiento que la preside fue construido en 1864, financiado por Fernando Fernández Casariego —el mismo que fundó el concejo y levantó el instituto y las escuelas primarias. En la fachada hay dos medallones que recuerdan el diploma y la medalla de bronce que el edificio recibió en la Exposición Universal de París de 1878. Es el tipo de detalle que pasa desapercibido sin que nadie lo señale.
La iglesia de San Esteban, neogótica, cierra uno de los extremos de la plaza. No es un monumento de primer orden, pero sitúa al pueblo en el tiempo: construida cuando el puerto todavía funcionaba como motor económico del concejo, cuando Tapia era más relevante de lo que sugiere su tamaño actual y el puerto todavía concentraba buena parte de la actividad económica del occidente costero.
En el casco también está el Palacio de Cancio, casa solariega del almirante Gonzalo Méndez de Cancio, gobernador de Florida entre 1596 y 1602, que al volver a Tapia trajo semillas de maíz de América y las plantó frente a su propia casa. La caja de cedro donde llegaron esas semillas se conserva todavía en el interior. El exterior se puede ver desde la calle. Si fue el primer cultivo de maíz en suelo europeo es un dato que Mondoñedo también reclama; lo que no se disputa es que un natural de Tapia gobernó la Florida española y volvió aquí a plantar lo que aprendió allí.

Las lagunas de Salave: el oro romano que el pueblo no quiere que extraigan
A dos kilómetros del casco de Tapia, en el interior del concejo, hay unas lagunas que no aparecen en ningún mapa hidrográfico porque no son naturales. Las excavaron los romanos.
Entre los siglos I y IV, ingenieros romanos construyeron un sistema de canales de casi veinte kilómetros desde el río Porcía para llevar agua a presión contra la ladera de Salave. La técnica se llama ruina montium: se perforan galerías en la roca, se llena la montaña de agua y se deja que colapse. De ese modo extrajeron alrededor de 7.000 kilogramos de oro. Lo que quedó son las lagunas de Salave: más de diez hectáreas de agua artificial con hasta treinta metros de profundidad, con las entradas de las galerías todavía visibles en los bordes. Se pueden recorrer por una ruta señalizada desde el pueblo.
Debajo del suelo de Tapia quedan estimadas más de treinta toneladas de oro sin extraer, valoradas en varios miles de millones de euros. Desde 2005 existe la plataforma vecinal 'Oro No', que lleva veinte años oponiéndose a la reapertura de la mina. El debate sigue abierto.
Las lagunas de Salave parecen un lugar aparte hasta que recuerdas de qué está hecho este litoral. La misma roca que hoy explica las olas de Tapia fue la que atrajo aquí a los romanos hace dos mil años.

El puerto y la mesa: lo que produce ese mismo litoral hoy
Y ese mismo fondo marino que produce las olas explica también otra cosa mucho menos fotografiada: lo que entra cada mañana por el puerto.
Trece barcos operan desde Tapia en pesca de bajura: pulpo, percebe, merluza y pixín en la costa próxima; mero y merluza en altura. El puerto tiene cuatro diques construidos entre 1780 y 1880 con granito traído de Galicia —una infraestructura que tardó un siglo en completarse y que es desproporcionadamente grande para el tamaño del pueblo.
El percebe de esta costa crece en los cantiles expuestos al mismo Cantábrico que erosionó la rasa. El oriciu (erizo de mar) y el pixín (rape) que aparecen en los menús de las tabernas del puerto son los productos directos de ese litoral: el mismo fondo marino que produce surf mundial produce economía marítima cotidiana.
Tapia mantiene vida real fuera de temporada: puerto activo, bares abiertos y una relación cotidiana con el mar que no depende solo del turismo estival. Cada agosto, la Feria CampoMar —que lleva más de treinta ediciones— celebra la confluencia de los dos recursos del concejo. El nombre es literal: campo y mar en el mismo recinto, agricultores y pescadores unos al lado de otros.
Tapia parece pequeña. Lo que ha pasado en esta orilla, no. Una costa paleozoica que los romanos vaciaron de oro hace dos mil años y que los australianos encontraron perfecta para surfear en 1968. Un campeonato mundial, unas lagunas artificiales visitables, un casco con dos medallones de París en la fachada del ayuntamiento. Todo en el mismo kilómetro de litoral. El viajero que solo mira la playa ve una buena postal del Cantábrico. Después de eso, la playa ya no parece solo una playa.
Preguntas frecuentes sobre Tapia de Casariego
¿Cómo llegar a Tapia de Casariego desde Oviedo, Gijón o Santiago de Compostela?
En coche por la A-8 (autovía del Cantábrico): desde Oviedo son aproximadamente una hora y cuarenta minutos, desde Gijón algo menos, desde Santiago de Compostela algo más de dos horas. El transporte público obliga normalmente a varias combinaciones y reduce mucho el tiempo útil de visita. Las excursiones de buendía desde las tres ciudades incluyen transporte en autobús privado y salen coordinadas con el itinerario completo —As Catedrales, Isla Pancha, Ribadeo y Tapia— en una sola jornada.
¿Dónde aparcar en Tapia de Casariego?
El casco urbano tiene aparcamiento en la zona del puerto y en los accesos al centro. En temporada alta llegar a primera hora mejora las opciones cerca del malecón o del Palacio de Cancio. Si la visita combina Tapia con As Catedrales, conviene organizar las paradas según la tabla de mareas del día: los arcos y cuevas de la playa solo son accesibles durante la bajamar.
¿Cuánto tiempo necesito para visitar Tapia de Casariego?
Para recorrer el casco, el puerto, la playa y las lagunas de Salave con sustancia hacen falta entre dos horas y media y tres horas. Si se añade comida en el pueblo, el día completo es la unidad razonable. Tapia funciona bien como destino final de un itinerario que incluya As Catedrales y Ribadeo: el viaje tiene lógica geográfica y el remate en el puerto cierra bien la jornada.
¿Qué son las lagunas de Salave y cómo se visitan?
Son lagos artificiales creados por la minería romana de oro entre los siglos I y IV. Los romanos usaron un sistema de canales de casi veinte kilómetros para llevar agua a presión y colapsar la ladera, extrayendo alrededor de 7.000 kilogramos de oro. Las lagunas ocupan más de diez hectáreas y tienen hasta treinta metros de profundidad; las entradas de las galerías romanas son visibles desde la orilla. Hay una ruta señalizada accesible desde el concejo. La visita no requiere reserva y es libre.
¿Cuándo se celebra el Goanna Pro en Tapia y cómo verlo?
El Campeonato Goanna Pro — Memorial Peter Gulley se celebra habitualmente en primavera, con fechas que varían según el calendario del circuito. Es de acceso libre desde la playa y el malecón. La modalidad es longboard —tablas largas, surf clásico, estilo técnico muy distinto al shortboard— lo que lo hace legible y ameno incluso para quien no practica surf. Fuera de esa semana, la playa está activa todo el año.
¿Se puede combinar Tapia con la Playa de las Catedrales en el mismo día?
Sí, y es la combinación habitual. As Catedrais está a unos cuarenta y cinco minutos en coche de Tapia. La clave es organizar la salida según la bajamar: en temporada alta conviene reservar con antelación. El recorrido conecta dos formas distintas de ver el Cantábrico: la espectacularidad geológica de As Catedrales y la relación cotidiana entre mar, puerto y surf que define Tapia. Las excursiones de buendía desde Oviedo, Gijón, A Coruña. Lugo y Santiago ajustan la hora de salida a la bajamar del día e incluyen la gestión del acceso.
¿Qué es el Palacio de Cancio y se puede visitar?
Es la casa solariega del almirante Gonzalo Méndez de Cancio (1554–1622), gobernador de Florida, que trajo semillas de maíz de América a Tapia en 1605. La caja de cedro donde llegaron se conserva en el interior. El exterior y la portada se pueden ver desde la calle; el acceso al interior es restringido.
¿Qué comer en Tapia de Casariego?
El percebe, el oriciu (erizo de mar) y el pixín (rape) son los productos que definen la mesa local, todos de la pesca de bajura activa en el puerto. Los restaurantes del paseo del puerto y del centro tienen oferta de marisco fresco. En agosto, la Feria CampoMar reúne productores de la zona y es la mejor ocasión para probar lo que el concejo produce entre el campo y el mar.
¿Cuál es la mejor época para visitar Tapia de Casariego?
Para el casco y el puerto, cualquier época: Tapia tiene hostelería activa todo el año y vida real fuera de temporada. Para el surf, la playa funciona en todas las estaciones. Para el campeonato mundial, hay que consultar el calendario del Goanna Pro con antelación. Para la gastronomía en su versión más festiva, agosto con la Feria CampoMar.