La excursión a Glasgow en tren desde Edimburgo cruza el centro de Escocia en menos de una hora y deja la mañana entera para recorrer a pie la ciudad más grande del país. Son tres horas de visita guiada en español, de George Square a la catedral de San Mungo, con la Necrópolis victoriana y los murales del casco urbano por el camino. El grupo sale de la Royal Mile con un guía local y termina en Glasgow, así que la tarde queda libre para seguir en la ciudad o para volver cuando quieras.
George Square, la plaza donde Glasgow se presenta
La visita arranca en George Square, la plaza más institucional de la ciudad, poblada de estatuas de escoceses ilustres alrededor de la reina Victoria a caballo. Al fondo preside el City Chambers, la sede municipal que el ayuntamiento levantó cuando Glasgow era la segunda ciudad del imperio británico y quería que se notara. Glasgow carga con fama de puro pasado industrial, aunque ese pasado dejó mucha más piedra labrada de lo que la fama sugiere.
La catedral de San Mungo y la Necrópolis
La catedral de San Mungo, que también se llama catedral de Glasgow, es uno de los templos medievales mejor conservados de Escocia por una razón concreta. Atravesó la Reforma escocesa sin que la desmantelaran, cuando en el resto del país las catedrales quedaron en ruinas. El recorrido entra dentro, hasta la cripta baja donde está la tumba del santo que fundó la ciudad. Justo detrás, al otro lado de un puente que aquí llaman de los suspiros, arranca la Necrópolis, el cementerio monumental que Glasgow abrió en 1833 sobre una colina a imitación del Père Lachaise parisino. Se recorre entre mausoleos de comerciantes e industriales victorianos, y desde lo alto la ciudad se ve entera con la catedral a los pies.
Mackintosh, los murales y Buchanan Street
De vuelta al centro aparece el otro Glasgow, el que dio nombre a un estilo propio. El guía va señalando la huella de Charles Rennie Mackintosh y del Art Nouveau de la Escuela de Glasgow, esa geometría de líneas altas y rosas estilizadas que se reconoce en media ciudad. Por medio se cruzan los grafitis y los murales que cubren muros enteros del casco urbano. El paseo desemboca en Buchanan Street, la gran calle comercial peatonal, que baja en cuesta hacia el río.
El río Clyde y el final del recorrido
La visita guiada se despide junto al río Clyde, de donde salió el dinero que pagó todo lo demás. En sus astilleros se botaron los transatlánticos que hicieron famosa la expresión "Clyde-built" como sinónimo de bien construido, y hoy sus orillas alternan arquitectura contemporánea con las viejas gradas de botadura. Desde ahí el grupo vuelve a la estación de tren. El regreso a Edimburgo se hace por libre o acompañando al guía, así que quien prefiera quedarse tiene toda la tarde para la ciudad.
Punto de encuentro y cómo llegar
La cita es en la Royal Mile de Edimburgo, junto a la estatua de David Hume, el filósofo sentado que tiene el dedo del pie pulido de tanto tocarlo. Desde ahí el grupo baja andando a la estación de Waverley, que queda a unos minutos. Hay una salida de mañana y la fecha se elige al reservar. La hora que aparece en el calendario es la de Escocia, que va una hora por detrás de la península. La excursión termina en Glasgow, no en Edimburgo, junto a la misma estación de tren a la que llega el grupo por la mañana.
Qué llevas contratado
En una sola reserva van las seis horas de excursión con guía local en español y las tres horas de visita guiada a pie por Glasgow, con la parada dentro de la catedral. Los billetes de tren de ida y vuelta entre Edimburgo y Glasgow se compran aparte, así que lleva tarjeta o efectivo para la estación. Lo que se coma o se beba por el camino va por cuenta de cada uno. La cancelación es gratuita hasta 24 horas antes y la reserva se hace con esa misma antelación. Detrás está nuestra atención al viajero los 365 días del año.
Casi todo el recorrido va al aire libre y por calles de ciudad, aunque la subida a la Necrópolis es en cuesta. La actividad está clasificada en el nivel más bajo de dificultad. Lleva calzado cómodo y un chubasquero, porque en el oeste de Escocia llueve bastante más que en Edimburgo. La excursión no admite mascotas.