El castillo que hace de Hogwarts en las películas no está en Escocia, y por eso la excursión de Harry Potter y los castillos de Inglaterra desde Edimburgo cruza la frontera para pasar el día en Northumberland. Son unas diez horas entre Berwick-upon-Tweed, Alnwick y Bamburgh, con guía en español y transporte de ida y vuelta desde la Royal Mile. Los dos castillos quedan a media hora de carretera uno del otro, en una costa sin línea de tren que los enlace, así que juntarlos el mismo día por tu cuenta pide coche de alquiler.
Berwick-upon-Tweed, donde Escocia se acaba
La ruta baja por la costa y la primera parada está ya en Inglaterra. Berwick-upon-Tweed se levanta en la desembocadura del río Tweed, frente al mar del Norte. La rodea un cinturón de terraplenes y baluartes de artillería que Isabel I mandó construir en el siglo XVI para sostener la plaza contra los escoceses. Los baluartes se recorren por encima, con el estuario a un lado y los tejados del centro histórico al otro. Aquí hay algo más de hora y media, tiempo de sobra para bajar a las teterías del pueblo y probar un scone recién hecho.
El castillo de Alnwick, el Hogwarts de las películas
Alnwick es el segundo castillo habitado más grande de Inglaterra y lleva más de setecientos años siendo la residencia de los duques de Northumberland. Su patio exterior es donde Madame Hooch da la clase de vuelo en la primera película. Quien haya visto la escena reconoce el sitio en cuanto lo tiene delante, con la torre del homenaje al fondo y la explanada de hierba por medio. En temporada se monta ahí mismo la sesión de entrenamiento con escoba que se llevan los más pequeños, incluida en la entrada del recinto. La parada deja tiempo libre para comer en la villa de Alnwick, un pueblo de casas de piedra con su mercado y sus librerías. La entrada al recinto se saca en la taquilla, que solo acepta efectivo. El castillo no abre al público todo el año.
Bamburgh, la fortaleza sobre la arena
Media hora más al sur, Bamburgh se planta sobre un afloramiento de roca volcánica con una playa de arena clara a sus pies y las islas Farne enfrente. Fue capital del reino anglosajón de Bernicia antes de que los normandos levantaran la torre que sigue en pie. El conjunto ha servido de plató a El Cid, al Robin Hood de Ridley Scott y a Elizabeth. La visita dura hora y media. Aquí la entrada también se paga en el sitio, esta vez solo con tarjeta. Quien prefiera quedarse fuera ve el castillo completo desde la playa, que es la postal por la que aparece en tantas películas.
El regreso por las Tierras Bajas
La vuelta a Edimburgo no repite el camino de ida. El autocar sube por el interior, a través de las Tierras Bajas escocesas, entre colinas de pasto y pueblos de piedra de la zona de los Borders. Es el tramo largo del día y el mejor para ver por la ventanilla cómo cambia el paisaje en cuanto se vuelve al lado escocés.
Punto de encuentro y cómo llegar
El grupo se reúne en el número 190 de High Street, en plena Royal Mile, justo en la entrada del callejón Old Fishmarket Close y a pocos metros de la catedral de St Giles. Está en el casco viejo, así que se llega andando desde casi cualquier punto del centro. Conviene aparecer con unos minutos de margen, porque la salida es puntual. Al terminar, el autocar deja al grupo en el centro de Edimburgo.
Qué llevas contratado
En una sola reserva van el guía en español y el autocar de ida y vuelta, para las diez horas que dura la jornada. Lo que se paga aparte son las dos taquillas y la comida, así que sal de Edimburgo con efectivo para Alnwick y tarjeta para Bamburgh. Ve con calzado para andar por grava y adoquín, y llévate algo con lo que taparte, que la costa de Northumberland es ventosa incluso en verano. Puedes cancelar gratis hasta 24 horas antes, la fecha la eliges al reservar y la atención al viajero responde los 365 días del año. La excursión no está adaptada a sillas de ruedas ni a personas con problemas de movilidad. Tampoco admite mascotas.