A la isla de Inchcolm, a seis millas en línea recta del centro de Edimburgo, solo se llega en barco. El paseo en barco por el estuario de Forth con parada en la abadía de Inchcolm resuelve la jornada con un guía en español que te acompaña desde el centro de la ciudad hasta la isla y de vuelta, te gestiona la entrada y te lleva por dentro de la abadía. Son seis horas entre el tren, los tres puentes del Forth vistos desde el agua y hora y media en la isla.
Un tren corto y el puerto de South Queensferry
El día empieza andando con el guía hasta la estación de Waverley, para tomar un tren que en poco más de diez minutos deja al grupo a las puertas de South Queensferry. Desde la estación se baja caminando al pueblo, un puñado de casas de colores apiñadas junto al agua. Durante siglos este fue el sitio donde se cruzaba el estuario en barca, antes de que hubiera puentes, y el guía lo cuenta por el camino hasta el muelle. Allí espera la embarcación, con salón interior calefactado, baños y servicio de bar para las consumiciones.
Los tres puentes del Forth, vistos desde abajo
Nada más salir del muelle aparecen los tres puentes que cruzan el estuario, uno por cada época de la ingeniería. El ferroviario de 1890 es el más llamativo, una mole de acero rojo declarada Patrimonio de la Humanidad. A su lado quedan el colgante de carretera que lo relevó y el moderno Queensferry Crossing. Desde cubierta se pasa por debajo de los tres, que es la perspectiva que no se tiene desde tierra, mientras el guía señala los faros y las islas fortificadas del estuario. Por el camino se cruzan las colonias de focas grises que viven aquí todo el año y las aves marinas de las islas, y con suerte algún delfín o alguna marsopa.
Inchcolm, la abadía y la celda del ermitaño
El desembarco deja hora y media en la isla. La visita guiada entra en la abadía del siglo XII, el conjunto de edificios monásticos mejor conservado de Escocia, con su claustro casi completo y la celda del ermitaño a unos metros. Desde la torre se ve la isla entera y la costa de Fife enfrente. Después queda un rato por tu cuenta para las fortificaciones que dejaron las dos guerras mundiales, las dos playas o un picnic. Hay centro de visitantes con tienda y baños. Los caminos son de grava y el terreno irregular, así que se anda con calzado cómodo.
Punto de encuentro y cómo llegar
La cita es en el centro de Edimburgo, a unos minutos a pie de la estación de Waverley, y el guía espera con un paraguas para que lo reconozcas. La dirección exacta y la hora de presentación van en el voucher. El regreso se hace en grupo y termina en la propia estación de Waverley, aunque puedes quedarte en South Queensferry y volver por tu cuenta.
Un día resuelto de principio a fin
La jornada dura unas seis horas, con el guía en español, la visita guiada de la abadía y el tiempo libre en la isla. El guía reserva además la entrada a la isla y a la abadía, que gestiona el organismo del patrimonio escocés y se abona al llegar. También consigue descuento en el billete del barco y en un restaurante de South Queensferry. Aparte quedan el billete de tren de ida y vuelta, el del barco y esa entrada, así que conviene llevar tarjeta o algo de efectivo. La comida va por tu cuenta. En la isla se puede comer de picnic. La cancelación es gratuita hasta 24 horas antes, la fecha la eliges al reservar y nuestra atención al viajero responde los 365 días del año. La excursión no admite sillas de ruedas ni carritos de bebé.