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Por Equipo buendía
Los cementerios, aparte del uso conocido por todos, son a veces auténticos guardianes de un bellísimo arte en forma de mausoleos, esculturas, etc. Es por eso que son museos que reciben al año la visita de miles de turistas. Esto es lo que ocurre con el Cementerio de San Fernando en Sevilla, que es un camposanto teñido de arte, patrimonio y cultura.

Sabemos que el abanico de visitas por los monumentos de Sevilla, es inmenso, pero cada vez más este rincón de la ciudad se vuelve más y más atrayente.
Para entender un poco el origen de la historia de este cementerio sevillano, hay que recordar que, hasta el siglo XVIII, la gente se enterraba dentro de las iglesias. El 1 de enero de 1853, abre este camposanto, para dar solución a, principalmente, la necesidad de enterrar a muchas personas en un mismo lugar y no exclusivamente en iglesias y cementerios provisionales, ya de por sí abarrotado.
Este cementerio de San Fernando, fue obra del arquitecto Balbino Marrón, que ideó un espacio articulado en torno a una avenida principal, pensado tanto para grandes mausoleos o panteones como para los nichos de las familias menos pudientes. Con el tiempo este lugar se convirtió en el último reposo de escritores, toreros, cantaores, artistas, genios del flemenco…y por ello el atractivo de su visita aumenta son los años. ¿Queréis saber quién está enterrado en el Cementerio de San Fernando de Sevilla?
En San Fernando encontraréis la tumba donde descansa Juanita Reina. Para los amantes del flamenco, aquí se encuentra aquí la escultura de Pastora María Pavón Cruz, conocida como ‘La Niña de los Peines’. También destacamos el monumento, con un ángel llevando una guitarra que alza al cielo, a Manuel Serrapí Sánchez, el ‘niño Ricardo’, uno de los guitarristas flamencos sin duda más conocidos, al que el gran Paco de Lucía describía como su maestro.
Aníbal González no solo es el artífice del Parque de María Luisa o de la Plaza de España, en el Cementerio de San Fernando también podréis apreciar varias de sus mejores obras escultóricas.
Una de sus creaciones es su propio panteón (y el de su familia), ubicado entre la Glorieta del Cristo de las Mieles y la Glorieta de la Piedad. Dentro del mismo se encuentra una copia del Cristo del Cachorro original de Triana. Dejó otros grandes panteones, uno de los más destacados es López Solé, de Emilia Scholtz, viuda de Cayetano Luca de Tena y Álvarez Ossorio. De estilo renacentista, es la de mayor tamaño del recinto. Pero también la capilla de la familia Peyré, propietaria del comercio más antiguo de Sevilla, en la calle Francos.
En este camposanto descansan los restos de Joselito “el Gallo”, Paquirri, El Espartero o Juan Belmonte.
El mausoleo más destacado es el Joselito “el Gallo”. Considerado uno de los toreros más famosos de la historia, convertido en leyenda por su prematura muerte a los 25 años, tiene aquí un hogar de yacimiento que muchos asemejan a las esculturas de Rodin. Justo enfrente podréis ver la tumba en mármol negro de Francisco Rivera Paquirri, otra recordada figura del toreo. Y aquí podéis ver también las esculturas de Juan Belmonte; de Manuel García ‘El Espartero’; o de Francisco Vega de los Reyes, más conocido como ‘Gitanillo de Triana’.****
En el mismo corazón del cementerio se erige el Cristo de las Mieles, obra de Antonio Susillo, uno de los escultores más famosos de Sevilla en el siglo XIX. Un artista que llegó a hacer esculturas para el zar de Rusia. La historia dice que Susillo se suicidó solo un año después de completar este Cristo crucificado, del que no se sabe a ciencia cierta, quién se lo encargó. La leyenda cuenta también que Susillo talló las piernas al ‘revés’ y al ver el fallo en la obra terminado, se vio tan afectado que se quitó la vida.
El Cristo de las Mieles fue bautizado así porque en el verano de 1907 brotaba miel de su boca. Literalmente. ¡Hasta el Vaticano envió un emisario para averiguar de qué se trataba! Al final, la explicación era más sencilla: se estaba fundiendo un panel de abejas que había en su interior. La tumba del propio Antonio Susillo, enterrado aquí en 1940, es una de las más impresionantes que encontraréis.
La tumba de este secretario de la reina Isabel II de España, destaca por estar repleta de símbolos masónicos como la garra de León, las adormideras, Clepsidra o el uróburo.
A la tumba de este mulato cubano ‘nacionalizado’ sevillano nunca le faltan flores, y mucho menos gardenias. El sepulcro del afamado cantante de boleros es un sitio de peregrinación para muchos compatriotas y seguidores.
Cementerio de San Fernando — Avenida Doctor Fedriani, S/N Ver en Google Maps
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