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Por Equipo buendía
El pueblo del agua, del elixir de la vida. Visitar Lanjarón es entrar por todo lo grande en la Alpujarra de Granada. Un lugar anclado a su historia y moldeado tras muchas batallas y enfrentamientos. De las guerras entre moros y cristianos a una actualidad muy próspera gracias a sus encantos. Conocerlo te robará un pedazo del alma por sus vistas, sus curiosidades, anécdotas, las vistas de Sierra Nevada y, como no, por sus constantes menciones al secreto de la eterna juventud: el agua.

¿Por qué Lanjarón es uno de los lugares del mundo con mayor esperanza de vida? Hay una mezcla de 'culpables'. El agua, su tranquilidad y su modo de vida al natural son algunas pistas que te damos. ¿Se puede ser joven eternamente? ¡En Lanjarón verás que sí!
Varios investigadores apuntan diferentes orígenes al nombre de Lanjarón, aunque todas las versiones tienen algo en común que no admite discusión: el agua. Y esto, unido a que un informe de la Organización Mundial de la Salud destacó a Lanjarón como uno de los municipios del planeta con mayor esperanza de vida, ¡transparente y en botella! Ante tus ojos: El elixir de la vida.
Sea por lo que sea, esta leyenda ya forma parte del ADN de la villa. Y si hay que poner un año al que remontar los primeros resquicios de la ciudad es bajo la dinastía de los Alhamares, sobre el 1.231. Aunque lo más destacable, es que en 1.492, Granada se rindió al poder de los Reyes Católicos, pero Lanjarón no. ¡Una ciudad luchadora!, que se mantuvo firme hasta el año siguiente, fecha en que se vio forzada a la sumisión.

Otro hecho importante fue en 1.568, cuando se inicia la rebelión de los moriscos, y proclamado rey a D. Hernando de Córdoba y Valor, por ser de raza y de estirpe de los Omeyas, tomó el nombre de Abén Humeya. En 1.570, tras la expulsión de los moriscos, se propuso la repoblación de estas tierras con gentes de otros lugares.
Durante la Guerra de la Independencia, los habitantes de Lanjarón se destacaron por su heroica defensa de la plaza ante los franceses, recibiendo desde entonces al apelativo de “cañoneros” porque fue con un antiguo mortero como se defendieron. Después de la Guerra Civil, Lanjarón sufre la sangría de la emigración, aunque actualmente, Lanjarón está teniendo un leve crecimiento a causa de extranjeros que enamorados de los cortijos y lugares pintorescos deciden trasladarse.
Las hornacinas, unos huecos en forma de arco que se suelen aparecer en las paredes, son uno de los reclamos religiosos más característicos. La ciudad tiene nada menos que 41 hornacinas. Para que te hagas una idea de lo importante que se volvieron a nivel turístico, se creó “la Ruta de las Hornacinas”. ¡Saca el mapa!
Los cañones cuentan muchas historias. El primero se encuentra en la entrada del pueblo y es el más antiguo. El segundo está en la puerta del Ayuntamiento, se trata de un cañón naval del siglo XVIII regalado por el almirante jefe de la zona marítima del estrecho, se instaló el 20 de octubre del 2000. El tercer cañón está asentado junto al río Lanjarón, respaldando la frontera natural. El cuarto cañón ubicado en el Mirador del Visillo, cedido por el Ejército de Tierra MADOC, marca el final del municipio.

Sus pilares demuestran lo importante que es el agua para la ciudad. Puedes encontrar nada menos que 23 de ellos durante la Ruta del Agua, en torno a la cual se puede disfrutar, por supuesto, del agua de la vida, y, por otro lado, de la poesía que adorna cada uno de ellos.
Sus plazas te ayudarán a recorrer cada rincón de Lanjarón para no perderte nada.

Queda poco del Castillo de Lanjarón, y lo que nos ha dejado la historia fue restaurado a finales del siglo XX. Se levantó en la cima de un cerro, a 660 metros sobre el nivel del mar, rodeado de paredes bastante escarpadas, exceptuando el flanco sur, punto de acceso a la fortificación. Esto hacía que el baluarte defensivo fuese casi inexpugnable.

Fue construido en torno al siglo XIII y reforzado en el siglo XIV, debido a las continuas incursiones de las tropas castellanas. Tras la conquista por parte de los Reyes Católicos, el castillo pasó a manos de la Corona, estableciéndose alcaides cristianos. La fortaleza se remodeló sustancialmente, en el siglo XVI, para que pudiera soportar artillería. De hecho, la mayor parte de los restos que quedan en pie son de esa época.
En pleno parque natural de Sierra Nevada, la fortaleza árabe de Lanjarón se convierte en el vigía de las rutas que ascienden a la cara sur de la Sierra, siendo un baluarte que tenía como misión principal controlar el paso a la Alpujarra desde la costa y Granada.
Para muchas personas que han visitado la ciudad, el verdadero encanto de Lanjarón se inicia en el Barrio Hondillo y en sus callejuelas. Un reclamo muy común es disfrutar de los famosos tinaos, una forma arquitectónica propia de la comarca de Alpujarra que consiste en techos recubiertos de vigas de madera alpujarreños para crear una especie de habitación semicerrada.
Pero también de sus pilares de agua o sus fachadas de hornacinas con santos patrones, flores y macetas. Un lugar de referencia en la arquitectura tradicional y medieval que se combina con sensaciones lugareñas y olores de jazmín, azahar y castañas asadas.

El Museo del Agua no puede faltar. Muchos no saben que en realidad es un proyecto de recuperación arqueológica de un antiguo Molino de Agua, inspirado en la Alhambra. En la nave más antigua hay un vidrio con proyecciones sobre su superficie, emergiendo del suelo e inundado con agua de la acequia, generando un juego de reflejos sobre los antiguos muros del molino.
Existen cuatro salas con contenido audiovisual que pretende acercar la importancia vital de ese bien tan preciado que todas las personas necesitamos. Una muestra de recorridos, historia y significado que incluye itinerarios para disfrutar de ella en el propio parque natural en el que se enmarca este municipio
En cuanto al Museo de la Miel, es un centro de Interpretación de la Apicultura para la conservación de la biodiversidad, situado dentro del Parque Natural de Sierra Nevada. El objetivo principal radica en crear un espacio abierto al público con la finalidad de difundir la historia de la apicultura, la biología de la abeja y los productos de la colmena.
El museo expone varios colmenares, algunos de tiempo de los árabes, y un lagar de cera del siglo XVII de Zamora, provisto de una prensa de roble y castaño y una caldera, cuyo peso es de 16.000 kg. Es el único museo que existe en España con estas características.

Cuenta la leyenda que hace ya trescientos años un enfermo bebió de un manantial de Lanjarón y se curó de su dolencia. Desde ese suceso fue cobrando popularidad y sus fuentes comenzaron a usarse con fines terapéuticos. De hecho, ha habido grandes nombres en la historia que quisieron probar las aguas de la ciudad con la intención de mejorar problemas de salud o intentar regalarse unos años más de vida.
Por ejemplo, la familia García Lorca parece haber pasado bastantes veranos entre 1923 y 1935; o las varias visitas de artistas como Virginia Woolf, Bertrand Russell o el músico Manuel de Falla. La pureza de sus seis manantiales de aguas mineromedicinales, sus tratamientos termales y su ubicación en la Alpujarra granadina convierten al Balneario de Lanjarón en un destino único. El Balneario cuenta con tratamientos y programas termales que si visitas la ciudad se convierten en una experiencia imprescindible.

Se puede decir que en Lanjarón, el agua es poesía. Sus calles y plazas están adornadas con 23 fuentes donde brotan los chorros del agua más famosa de España. Y mientras tomas un trago y sientes como rejuveneces y purificas tu cuerpo, puedes deleitarte con las palabras del gran poeta que amó este pueblo: Federico García-Lorca.
Lanjarón celebra sus fiestas oficiales cada 23 de junio, inundando de color y alegría todo el municipio. Feria de día, pasacalles, conciertos en vivo, actividades para los más pequeños, y por supuesto su famosa y tradicional Carrera del Agua.
A la medianoche la gente sale a correr, saltar y cantar por las calles mientras el resto de la gente tira agua por ventanas y balcones. Durante una hora se tiran alrededor de 1.000.000 de litros de agua. Pero nada se desperdicia, porque luego se utiliza para regar las tierras aledañas al pueblo. El objetivo de este proyecto fue diseñar y desarrollar la identidad de esta “Fiesta del Agua”, una meta que han conseguido sin duda.
Lanjarón dispone de una amplia gama de guisos como la sopa de almendras, potaje de castañas y de hinojos, costillas con calabazas y setas, gallina en salsa o arroz con conejo. Una de sus más peculiares tradiciones es tomar chocolate con buñuelos acompañado de una copita de anís. El pastel de castañas, el flan con nueces y las tortas de higos secos son otros de los dulces típicos. ¡Menuda exquisitez!
Lanjarón — Granada Ver en Google Maps
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