Filtrar

Postres típicos de Asturias: qué pedir en la sidrería y qué meter en la maleta

por Pablo San Román | Chief Brand Officer | buendía
9 de junio de 2026 · Lo lees en 12 minutos

En Asturias nadie llega al postre con hambre. Llega por principios. La culpa la tienen la fabada, el cachopo y todo lo que pasa antes, pero los postres típicos de Asturias no aceptan excusas: forman un recetario con siglos de historia, fiestas propias y rivalidades municipales todavía abiertas, e irse sin conocerlo es dejar el partido en el descanso. 

Conviene saber una cosa antes de sentarse a la mesa. Los dulces asturianos pertenecen a dos familias. La primera nació en cocinas de casa, con lo que había a mano: arroz, leche, pan duro, nueces, harina de escanda. Es la repostería de cuchara y de sartén, y hoy vive en las cartas de las sidrerías. 

La segunda nació en obradores urbanos y tiene autor, fecha de nacimiento y caja con lazo: el carbayón (1924), la princesita (1921), la moscovita (años treinta), la charlota (hacia 1935). Vive en las confiterías y viaja bien. 

Saber en qué mostrador está cada cosa ahorra disgustos. Nadie debería pedir un carbayón en una sidrería, ni esperar que una vitrina de confitería le resuelva un arroz con leche. 

Las casadielles, por cierto, juegan en los dos equipos: nacieron en casa de alguien y acabaron con tienda propia en el centro de Oviedo. 

El arroz con leche se juzga por la costra 

arroz con leche asturiano

El arroz con leche asturiano juega en otra categoría que el resto de arroces con leche del planeta por dos decisiones. La primera, una cremosidad conseguida a base de paciencia y de proporciones desmesuradas de leche. La segunda, la costra: una capa de azúcar requemada con hierro al rojo que cruje al romperla y que separa con bastante precisión las casas que lo hacen de las que lo descongelan. 

Si llega a la mesa en vaso de postre industrial, el local ha suspendido el examen. Apunta el nombre para no volver. 

El techo de este postre tiene dirección. Casa Gerardo, en Prendes, lleva abierta desde 1882, acumula cinco generaciones de la familia Morán y una estrella Michelin, y confiesa su proporción sin ningún complejo: 13 litros de leche por cada kilo de arroz. Uno va por la fabada y acaba hablando del arroz durante todo el viaje de vuelta. 

Y el postre tiene también su fiesta. El Festival del Arroz con Leche de Cabranes se celebra desde 1980 el segundo domingo de mayo en Santolaya, con concurso oficial, mercado tradicional y cocineras que compiten con la seriedad de un campeonato del mundo. Es Fiesta de Interés Turístico del Principado y uno de los pocos sitios donde discutir de cremosidad con desconocidos resulta socialmente aceptable. 


Ficha práctica 

Dónde: Casa Gerardo, carretera AS-19, Prendes (Carreño), a unos veinte minutos en coche de Oviedo y de Gijón 

Precio: 60–100 € por persona en carta y menús 

Reservas: imprescindibles 

Tip buendía: el arroz con leche justifica el viaje aunque no fueras a por él; pide cuchara pequeña, que dure. 

Ficha práctica 

Dónde: Festival del Arroz con Leche, Santolaya (Cabranes), en plena Comarca de la Sidra 

Cómo llegar: en coche; no hay tren que te deje cerca 

Mejor momento: segundo domingo de mayo 

Tip buendía: llega pronto y con hambre; las raciones del concurso se agotan antes de la entrega de premios. 


Frixuelos y casadielles, el dúo de Antroxu 

Los postres de carnaval en Asturias tienen nombre propio y técnica exigente. El Antroxu, que es como llama el Principado al carnaval, deja cada año dos especialidades de sartén que el resto del calendario ha terminado adoptando. 

frixuelos

El frixuelo viene a ser una lámina dulce de harina, huevo y leche hecha al fuego. La tentación de llamarlo crep es comprensible y debe reprimirse: la técnica de un frixuelo serio está en el grosor, que debe tender a cero. Llamarlo crep delante de un asturiano sale gratis una sola vez. En las sidrerías los sirven todo el año, espolvoreados de azúcar. 

casadiella

Las casadielles asturianas esconden bajo la masa un relleno de nuez picada, azúcar y anís. El nombre lleva décadas dando trabajo a los filólogos: hay quien lo deriva del latín capsella, cajita, y quien lo conecta con les cosadielles, los acertijos tradicionales asturianos, porque el relleno va escondido. La ortodoxia exige masa frita, no hojaldre, y servirla caliente, espolvoreada de azúcar. La versión de hojaldre frío que descansa en algunas vitrinas guarda con la original la misma relación que una postal con un viaje. 

La prueba de que este dulce de abuela ha hecho carrera urbana es que tiene tiendas monográficas: Casadiella & Café mantiene obrador propio y varias tiendas entre Oviedo y Gijón. Camilo de Blas, por su parte, presume de un trofeo a la mejor casadiella del mundo, título que conviene tomarse con la misma sonrisa con la que ellos lo cuentan. 


Ficha práctica 

Dónde: Casadiella & Café, tiendas en Oviedo y Gijón, con obrador propio 

Precio: 1,5–3 € la unidad 

Tip buendía: pídelas calientes; una casadiella fría es media casadiella. 


Borrachinos, panchón y otros postres asturianos que no conocerás 

Dentro de la familia de cuchara hay una tercera división: los postres asturianos que no conocerás si no vienes, porque ni siquiera salen de la región. Son los que justifican pedir postre en un chigre de pueblo sin mirar la carta. 

borrachinos

Los borrachinos llevan la lógica del aprovechamiento hasta el final: pan duro migado con huevo y azúcar, frito en bolitas y cocido después en un almíbar de vino blanco con canela. De ahí el nombre. Los estudiosos les atribuyen origen conventual, ese género de repostería nacido de la escasez y del talento para disimularla. Reaparecen cada noviembre en las fiestas de San Martín, sobre todo en el centro y el occidente de la región. 

panchón asturiano

El panchón es el más antiguo del repertorio y el más difícil de encontrar. Es cosa del concejo de Aller, en la montaña central: un bollo de harina de escanda, el trigo primitivo que aguanta el clima asturiano, que llega a la mesa desmigado, mezclado con manteca y azúcar, y con instrucciones de comerlo con las manos. En Moreda lo sirven cada noviembre en la fiesta de los Humanitarios de San Martín, y en algunos pueblos alleranos pervive la "pidida del panchón": los mozos lo reclamaban al amanecer en casa de las novias, una costumbre a medio camino entre la serenata y el asalto a la despensa. 

El resto de la pizarra de cualquier sidrería lo completan dos clásicos sin pretensiones: la leche frita, herencia de Cuaresma rebozada y dorada en sartén, y la tarta de la abuela, que en su versión asturiana lleva Flanín y ninguna vergüenza por llevarlo. Ninguno de los dos presume. Los dos cumplen. 


Ficha práctica 

Dónde: panchón, en Moreda y Felechosa (concejo de Aller); borrachinos, en fiestas y chigres del centro y el occidente asturiano 

Cómo llegar: a Aller, en coche desde Oviedo, valle del Caudal arriba 

Mejor momento: noviembre, con las fiestas de San Martín 

Tip buendía: si un chigre de pueblo anuncia borrachinos en la pizarra, pídelos; en la capital no los verás. 


Oviedo, con escritura de constitución 

Cambio de familia. Los postres típicos de Oviedo nacieron con autor, encargo y fecha, casi con escritura de constitución. 

carbayones oviedo

El carbayón es un pastel de almendra y yema creado en 1924 por encargo: el ayuntamiento quería un dulce que representara a Oviedo en la primera Feria de Muestras de Gijón, y la casa Camilo de Blas, fundada en 1914, puso a la tarea a José de Blas y a su maestro pastelero José Gutiérrez. Lo bautizaron con el apodo de los ovetenses, carbayones, heredado del carbayu, el roble centenario que presidió la calle Uría. El pastel cumplió cien años en 2024 y sigue saliendo del mismo obrador de la calle Jovellanos. 

moscovitas oviedo

Las moscovitas son el otro emblema: una galleta fina de almendra y chocolate nacida en los años treinta en el obrador de la Confitería Rialto, abierta en 1926 a un paso de la catedral. El nombre sigue sin explicación oficial. Ni la propia casa lo aclara, y a estas alturas el misterio forma parte del producto, hoy uno de los dulces asturianos que más se exportan. 

A carbayones y moscovitas les dedicamos una guía propia con su historia completa; aquí va lo operativo: las dos casas siguen exactamente donde estaban. 


Ficha práctica 

Dónde: Camilo de Blas, calle Jovellanos 7, Oviedo 

Precio: carbayones, 2–4 € la unidad 

Tip buendía: la tienda, con su caja registradora antigua, vale la visita aunque no compres nada. Cómpralo. 

Ficha práctica 

Dónde: Confitería Rialto, calle San Francisco 12, Oviedo 

Precio: cajas de moscovitas, 10–20 € según tamaño 

Tip buendía: caja mediana mejor que grande; duran lo mismo y cabe en el equipaje de mano. 


Gijón juega su propia liga: princesitas y charlota 

Los dulces típicos de Gijón cuentan, entre los dos, un siglo de historia de la ciudad. 

princesitas Gijón

La princesita nació en 1921 en La Playa, un obrador abierto frente a La Escalerona, la escalera monumental de la playa de San Lorenzo. Fabián, su creador, montó dos rosquillas de mazapán con yema, las rellenó de más yema, las bañó en almíbar y las secó al horno suave hasta sacarles brillo. En 1938 el negocio se mudó a la calle Corrida, donde hoy las despachan los nietos del fundador. Las imita media ciudad; las canónicas siguen siendo las de la calle Corrida. 

charlota Gijón

La charlota llegó de más lejos. Hacia 1935, el repostero austríaco Friedrich Wazinger abrió en la calle Covadonga la confitería La Vienesa y dejó en Gijón su versión de la charlotte francesa: relleno de nata con un toque de turrón, forrado de bizcocho y chocolate, coronado de chantilly y guindas. La ciudad la adoptó con tanta convicción que hoy compite con la tarta gijonesa por el título de postre oficial. 


Ficha práctica 

Dónde: Confitería La Playa, calle Corrida, Gijón 

Precio: princesitas, 1,5–3 € la unidad 

Tip buendía: van colocadas en papel rizado, como hace un siglo, y el tamaño engaña: compra de más. 

Ficha práctica 

Dónde: charlota, en las confiterías del centro de Gijón (la Confitería San Antonio la reivindica como tarta de la ciudad) 

Precio: porción, 3–5 €; tarta entera, 15–25 € 

Tip buendía: pídela en porción; la nata con turrón llena más de lo que aparenta y la tarta entera es plan para cuatro. 


La maleta: qué dulces comprar en Asturias y cuáles no viajan 

Queda la última decisión del viaje: qué dulces comprar en Asturias para que el regreso duela menos. La respuesta lleva tres siglos inventada. 

marañuelas de Luanco

Las marañuelas aparecen documentadas desde el siglo XVIII en los archivos del Museo Marítimo de Luanco. Las hacían las mujeres de Candás y Luanco para las mareas largas: una galleta de mantequilla y huevo tan bien pensada que aguanta meses sin conservantes. La forma de nudo marinero tenía función: cada casa anudaba las suyas a su manera antes de llevarlas al horno comunal, para reconocer la hornada a la vuelta. Eran el dulce que acompañaba a quien embarcaba. El souvenir estaba inventado antes que la palabra souvenir. 

Quedan los matices, que en Asturias son trincheras: la marañuela de Luanco lleva limón y sale dura y crujiente; la de Candás lleva anís y sale tierna. Los dos pueblos están a diez minutos el uno del otro y no piensan ponerse de acuerdo. Compra en los dos y decide tu bando en el viaje de vuelta. 

El resto de la maleta sale solo. Las moscovitas ya vienen en caja preparada para esto, los carbayones aguantan el trayecto si el trayecto es razonable, y las casadielles admiten el viaje aunque pierdan por el camino parte de su gracia, que estaba en comerlas calientes. 

Lo que no hay manera de llevarse es la otra familia. El arroz con leche requemado no resiste un tupper, el panchón no existe fuera de noviembre y de Aller, y los borrachinos se quedan en su almíbar y en su fiesta. 

La repostería de obrador cabe en una maleta. La de cuchara obliga a volver. 


Ficha práctica 

Dónde: marañuelas, en panaderías y confiterías de Candás (Carreño) y Luanco (Gozón) 

Cómo llegar: en coche, a media hora escasa de Oviedo y de Gijón; la carretera pasa a un paso de Prendes y de su arroz con leche 

Precio: bolsas y cajas, 5–12 € 

Tip buendía: temporada alta en Semana Santa, cuando las madrinas las regalan a sus ahijados; el resto del año también las encontrarás. 


Preguntas frecuentes sobre postres asturianos

¿Cuál es el postre más típico de Asturias? 

El arroz con leche requemado. Es el más extendido por cartas de sidrerías y restaurantes, el más citado fuera de la región y el único con festival y concurso oficial propios, los de Cabranes, desde 1980. Casadielles y frixuelos completan el podio de la repostería de casa. 

¿Se puede ir a Casa Gerardo solo a tomar el arroz con leche? 

No funciona como cafetería: es un restaurante de mantel con menús completos y conviene reservar con bastante antelación. Si solo buscas el postre, cualquier buena sidrería de Oviedo o Gijón sirve arroz con leche requemado por una fracción del precio. 

¿Hay postres asturianos ligados a fechas concretas? 

Sí, y conocer el calendario mejora el viaje: frixuelos y casadielles mandan en Antroxu (carnaval); la leche frita y las marañuelas tienen su temporada fuerte en Cuaresma y Semana Santa; el segundo domingo de mayo es el Festival del Arroz con Leche de Cabranes; y en noviembre llegan borrachinos y panchón con las fiestas de San Martín. 

¿Las marañuelas solo están en Semana Santa? 

No. Esa es su temporada de origen, cuando se regalaban a los ahijados y se preparaban para las mareas, pero hoy las panaderías de Candás y Luanco las hacen todo el año. Lo que sí conserva fecha es el ritual: en Semana Santa salen las mejores hornadas. 

¿Dónde comprar dulces asturianos si solo voy a estar en Oviedo? 

Sin salir del centro: carbayones en Camilo de Blas (Jovellanos 7), moscovitas en Rialto (San Francisco 12), casadielles en Casadiella & Café y, si quieres todo en una sola parada, tiendas de productos asturianos como Pan y Cebolla reúnen marañuelas, carbayones y moscovitas de varios obradores. 

¿Cuál es el error típico al llevarse dulces de vuelta? 

Comprar casadielles para el viaje: su gracia está en comerlas calientes y recién fritas. Para la maleta funcionan mejor moscovitas y marañuelas, pensadas para durar, y los carbayones si el regreso es corto. El arroz con leche, directamente, no viaja: es la excusa oficial para volver. 

¿Te ha gustado? ¡Compártelo!