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Por Equipo buendía
El Teatro Real está considerado como una de las instituciones culturales más importantes de España y ha logrado situarse entre los principales teatros de ópera a nivel internacional. A su escenario se han subido los mejores artistas líricos y escénicos del momento. Su exterior impresiona, pero por dentro es una verdadera obra de arte, además de contar con una acústica excepcional.

No hay viaje a Madrid que se precie sin una visita por el Madrid de los Austrias. Todo aquí es histórico y auténtico y, entre sus calles y rincones merece la pena conocer uno de los edificios más emblemáticos de este Madrid que durante muchos años fue un rincón reservado a las clases más pudientes y adinerada, si queréis saber más no dudéis y reserva vuestra plaza en nuestro free Tour Madrid en español.
La historia del Teatro Real se remonta a principios del siglo XIX, cuando Fernando VII impulsó la construcción de un teatro de ópera en la ciudad. En 1818 se iniciaron las obras, pero hasta 1830 no se pudo avanzar debido a la escasez de fondos disponibles. El teatro quedó paralizado cuando Isabel II subió al trono por diversos acontecimientos políticos y burocráticos, así que no fue hasta noviembre de 1850 cuando el Teatro Real quedó oficialmente inaugurado.
Durante los primeros años de funcionamiento del Teatro, algunas de las mayores figuras líricas frecuentaron el edificio, que podía llegar a representar obras como óperas, ballets y conciertos. Cientos de representaciones se produjeron en el último cuarto de siglo, uno de los períodos de esplendor del Teatro Real.
La historia del Teatro durante el siglo XX cambió drásticamente, ya que a pesar de que durante las primeras décadas de siglo destacaron grandes cantantes españoles y extranjeros, el teatro comenzó a experimentar un declive derivado de las crisis económicas y políticas que fueron debilitando enormemente su éxito y presencia.
En el año 1925, se cerró el Teatro por peligro de derrumbamiento debido a lo inestable de sus cimientos. Así, se levantó una nueva planta alrededor del edificio, dándole un aspecto de bloque macizo. Nuevamente, la mala fortuna se dio a finales de los años 50, cuando las obras quedaron paralizadas y sin actividad. Varios proyectos culminaron en una remodelación del teatro como gran sala de conciertos con su consecuente reapertura en el año 1966. Tres años después, el Teatro Real albergó el XIV Festival de Eurovisión, la única vez que el festival se celebró en España. Desde entonces hasta 1988 fue la única sala de conciertos establecida en Madrid. Durante todos esos años, actuaron en él las grandes orquestas sinfónicas a nivel internacional.
En 1991, se reconvirtió el teatro a una sala de ópera. En 1995 se terminaron las obras y en 1997 abrió sus puertas una vez más con una enésima transformación presidida por los reyes de España. Con esto, se ponía fin a un período de inestabilidad de 72 años en el que el Teatro se cerró y reabrió en diversas ocasiones. Desde principios del siglo XXI, en el Teatro Real de Madrid se representan cientos de funciones de ópera, teatro y ballet cada año con grandes autores, obras y estrenos.
El Teatro Real, de estilo neoclásico, cuenta con un total de 65.000 metros cuadrados y capacidad para 1.746 personas. Está divido en varias estancias, comenzando por la Sala Foyer, que es el vestíbulo y tiene unas imponentes columnas y dos escaleras imperiales que os dejarán con la boca abierta. Además, podréis imaginaros a las señoras y señores de la época perfectamente engalanados accediendo a sus asientos.
En busca del patio de butacas y del resto de palcos os encontraréis con el Palco Real, donde los Reyes de España disfrutan de los grandes estrenos cuando acuden al teatro. Todo iluminado con una hermosa lámpara de cristal de roca y bronce que puede alcanzar los 2.400 kilos.
En la segunda planta es donde se encuentran los lujosos salones, a cuál más elegante. El salón de Falla se encuentra justo encima de la entrada principal y tiene las mejores vistas del Palacio Real y de los jardines de la Plaza de Oriente.
El salón Vergara destaca por los cuadros cedidos por el Museo del Prado que cuelgan de sus paredes de color rojo intenso. Mientras que el salón Arrieta está decorado en verde y lo que le da distinción es la lámpara que antiguamente iluminaba el Palco Real y sus maravillosos tapices.
Por otro lado, el salón Carlos III se caracteriza por los espejos que dan amplitud a su estancia. También con un color arcilla en sus paredes está el salón Felipe V, que alberga la colección de pinturas en la que se representan a los reyes que han escrito la historia del Teatro Real. Además del valioso tapiz ‘Damas en el jardín’ de Jacobo van der Gotten, fundador de la Real Fábrica de Tapices.
No podemos olvidarnos del café del Palacio, desde donde tendréis una magnífica vista del Madrid de los Borbones. Y además está decorado con obras cedidas por el Museo Nacional de Arte Reina Sofía. Tampoco del restaurante, ubicado en el antiguo salón de baile donde su techo simulando el cielo estrellado de Madrid os dejará maravillados.
Teatro Real — Plaza de Isabel II s/n Ver en Google Maps
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