El faro de Finisterre es uno de los lugares más mágicos y simbólicos de Galicia. Situado en un acantilado que mira directamente al Atlántico, este faro marca el punto que durante siglos fue considerado “el fin del mundo”. Su paisaje salvaje, la fuerza del mar y su conexión con el Camino de Santiago lo convierten en una visita imprescindible tanto para peregrinos como para viajeros que buscan uno de los atardeceres más espectaculares de España.