Filtrar
Qué ver en Jaca: catedral, Ciudadela y la primera capital del Reino de Aragón
En 1077, un rey convirtió un burgo de montaña en ciudad con un solo documento. Sancho Ramírez le dio a Jaca un fuero, trasladó allí la sede del obispo, la nombró capital del reino de Aragón y mandó levantarle una catedral a la altura del cargo. Cuarenta años más tarde la capital ya estaba en el llano, pero Jaca conservó todo lo que el rey le había dejado puesto. La lista de qué ver en Jaca (catedral, ciudadela, casco medieval) cabe en una mañana; lo que no cabe es la talla, porque cada pieza pertenece a una ciudad mucho mayor que esta de catorce mil habitantes, a 818 metros sobre la Canal de Berdún. Cada una responde a un papel que Jaca tuvo y perdió: capital de un reino, plaza militar y centro de montaña.
El casco a pie: de la Calle Mayor al Puente de San Miguel

Jaca a pie funciona. El casco histórico de Jaca es llano y compacto, un paseo corto de punta a punta, y el viajero sin coche no echa nada en falta dentro de la villa. La Calle Mayor lo parte en dos: empedrada, porticada en tramos, con el comercio y los bares que concentran la vida diaria. A un lado queda el Ayuntamiento, una fachada plateresca del siglo XVI cuya portada labrada y galería de arquillos delatan que el edificio quiso lucir; dentro, el archivo municipal guarda el Libro de la Cadena, un registro del siglo XIII.

Unos metros más allá, la Torre del Reloj levanta su sillería gótica. El concejo le instaló reloj en 1599 y la convirtió en cárcel en 1602, oficio que arrastró durante siglos. Bajando hacia el río Aragón, las calles terminan en el Puente de San Miguel, gótico del siglo XV, noventa y seis metros de piedra sobre un arco ojival por el que entraban los peregrinos del Camino aragonés camino de Navarra.
La catedral de San Pedro: el románico que Jaca repartió por el Camino

La catedral de San Pedro es lo primero que descoloca. Una población de este tamaño no tendría por qué guardar una de las primeras catedrales románicas de España, y Jaca la tiene porque la levantó cuando mandaba: la obra arrancó entre 1077 y 1082, con Sancho Ramírez, y se remató entre 1104 y 1130, ya con Alfonso I. Tres naves, ábsides semicirculares y, recorriendo el ábside, una cenefa de tacos alternos que los canteros bautizaron como ajedrezado jaqués. Ese motivo nació aquí y bajó por la ruta jacobea: aparece tallado en iglesias de medio Camino, de Aragón a Navarra.
Desde 1970 la catedral aloja el Museo Diocesano, que reúne pintura mural románica recogida de las iglesias de la comarca; el museo exhibe los frescos de Bagüés montados sobre una recreación de su iglesia original, de lo mejor que el románico rural dejó en el Pirineo. El viajero con prisa cruza la nave en diez minutos y se deja atrás la colección que prueba por qué Jaca fue cabeza de una diócesis. El románico de ese museo pide cerca de una hora, más de lo que muchos visitantes calculan al entrar.
La capital que duró cuarenta años
Ramiro I, primer rey de Aragón, había hecho de Jaca su residencia; su hijo Sancho Ramírez la coronó en 1077 con el fuero, la mitra episcopal y la capitalidad. El privilegio atrajo a comerciantes y artesanos francos, y la población creció pegada a la catedral.
Pero el reino se expandía más rápido hacia el sur. En 1096 Pedro I conquistó Huesca y llevó allí la capital; en 1118 Alfonso I tomó Zaragoza, y la cabeza del reino bajó al Ebro.
Jaca llevaba poco más de cuarenta años de capital cuando dejó de serlo. No perdió, en cambio, lo que el cargo le había traído: mantuvo la catedral, la diócesis y un fuero que para entonces circulaba ya como modelo jurídico por otras villas aragonesas y por el reino de Pamplona. La primera capital del Reino de Aragón se quedó con los galones y sin el puesto.
La Ciudadela, la escuela militar y el hielo

A finales del siglo XVI, Felipe II decidió blindar la frontera pirenaica y encargó al ingeniero Tiburcio Spannocchi una fortaleza moderna. De ahí salió la Ciudadela de Jaca, o castillo de San Pedro: planta pentagonal, cinco baluartes en flecha, foso perimetral y silueta de estrella. Es una de las pocas fortalezas abaluartadas que conservan todas sus partes y, según el consorcio que la gestiona y el premio Europa Nostra que recibió en 1985, la única de su tipo conservada completa en Europa. Las obras empezaron en la última década del siglo y tardaron unos setenta años en rematarse. Hoy una manada de ciervos pasta en el foso, bajo los baluartes.
El uniforme no abandonó Jaca. En 1945 el Ejército instaló aquí la Escuela Militar de Montaña, hoy de Montaña y Operaciones Especiales: Jaca pasó a formar a la tropa que opera en alta montaña, aprovechando los picos que tiene al lado. De esa vocación de nieve salió un tercer mando, el deportivo. En 1972 Jaca abrió una de las primeras pistas de hielo de España, acogió las Universiadas de invierno de 1981 y 1995 y ha presentado cinco candidaturas a unos Juegos Olímpicos de invierno.
Cómo organizar la visita a Jaca en un día
Para ver Jaca en un día, organizar qué hacer en Jaca es sencillo: el casco y la catedral con el Museo Diocesano por la mañana, la Ciudadela después y un respiro en las terrazas de la Calle Mayor entre medias. Entre la catedral y la fortaleza hay apenas unos minutos a pie, y el recorrido principal no tiene desniveles que compliquen la visita. El casco pide un par de horas; con las dos visitas de pago, la catedral-museo y la fortaleza, conviene reservar medio día largo, y con solo media jornada esas dos entradas rinden más que alargar el paseo. Para esquiar en Astún o Candanchú, o seguir el Camino hacia San Juan de la Peña, hay que dormir en la zona: la villa da para una jornada urbana, no para el Pirineo entero.

Conviene mirar el calendario antes de fijar fecha. El primer viernes de mayo, Jaca llena el centro con la recreación de una batalla legendaria, la del conde Aznar Galíndez y las mujeres que, según la tradición, espantaron al invasor con el brillo de sus tocados al sol; los puentes de esquí y el mes de agosto también aprietan la ocupación. Para el centro despejado, mejor una fecha valle.
Visitar solo Jaca es sencillo; la complicación llega al sumar Canfranc y el valle de Tena en la misma jornada. Jaca queda a unas dos horas de Zaragoza por carretera de montaña, con poca alternativa en transporte público, y las otras dos paradas grandes de la zona caen cada una por su lado: la estación internacional de Canfranc, hacia el Somport, y Sallent de Gállego, ya en el valle de Tena. Eso responde de paso a qué ver cerca de Jaca, pero enlazar los tres puntos por libre suma curvas, kilómetros y tres aparcamientos, y deja media jornada al volante. La excursión que opera buendía desde Zaragoza junta los tres en una sola jornada en autobús: Canfranc, Jaca y Sallent sin conducir ni resolver la logística entre paradas, con tiempo guiado y tiempo libre en cada una.
Una ciudad que cabe en una mañana guarda una catedral de reino, una fortaleza de Estado y un cuartel de montaña por una razón concreta: un rey la nombró cabeza en 1077 y ninguna época posterior le retiró el rango, solo le cambió el cometido.
Preguntas frecuentes sobre qué ver en Jaca
¿Cómo llegar a Jaca sin coche?
Hay autobuses de línea regulares desde Zaragoza, Huesca y Pamplona, aunque con pocas frecuencias diarias, y la línea de tren Zaragoza–Canfranc tiene parada en Jaca con servicio limitado. Conviene revisar horarios actualizados antes de viajar y, si el plan incluye Canfranc y Sallent de Gállego, en el valle de Tena el mismo día, valorar una excursión organizada: por libre y sin coche, encadenar las tres paradas es difícil.
¿Dónde aparcar en Jaca?
El casco antiguo es en parte peatonal, pero hay aparcamiento en las calles y bolsas de estacionamiento en su perímetro, además de la zona próxima a la Ciudadela. Dejar el coche fuera del recinto histórico y entrar a pie es lo más cómodo, ya que las distancias dentro del casco son cortas.
¿Hay que pagar entradas para ver lo principal de Jaca?
Recorrer el casco, la Calle Mayor, el exterior de la catedral y el glacis de la Ciudadela es libre. Tienen entrada la visita al interior de la catedral con el Museo Diocesano y el recinto de la Ciudadela. Las tarifas y horarios cambian por temporada, así que conviene consultarlos en sus webs oficiales antes de la visita.
¿Se puede entrar en la Ciudadela y ver los ciervos del foso?
Sí. La Ciudadela se visita con horarios establecidos e incluye un museo militar en su interior. Los ciervos viven en el foso y se ven desde el paseo perimetral y el glacis, también fuera del horario de visita guiada del recinto interior. Al ser una instalación todavía vinculada al Ejército, conviene confirmar días y horas de apertura.
¿Merece la pena el Museo Diocesano de Jaca?
Para quien tenga interés en arte medieval, sí: reúne una de las mejores colecciones de pintura mural románica del Pirineo, con los frescos de Bagüés montados sobre una recreación de su iglesia. Si el tiempo es justo y el románico no es prioridad, la propia catedral y su portada bastan para una primera visita.
¿Jaca está muy concurrida en temporada de esquí?
En invierno Jaca funciona como base de las estaciones cercanas de Astún y Candanchú, así que los fines de semana de nieve y los puentes el alojamiento se llena y el casco se anima bastante. Entre semana o en temporada media el centro queda mucho más despejado para una visita tranquila de patrimonio.