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Bruselas con niños
Viajar a Bruselas en familia es una de esas decisiones acertadas que recomendamos tomar. La capital belga ofrece propuestas originales que funcionan igual de bien para adultos que para niños y niñas. Porque aquí el plan no se limita a ver monumentos, visitar Bruselas con los más pequeños puede ser una mezcla de chocolate, ciencia, cómic y naturaleza. Porque la reacción de un niño al ver por primera vez un átomo gigante es un recuerdo para toda la vida.
Bruselas no es una de esas ciudades interminables, tiene distancias razonables y ofrece actividades pensadas para diferentes edades. Además, muchos espacios cuentan con entradas reducidas o gratuitas para los más pequeños.
Consejo buendía: Conviene tener en cuenta un detalle práctico, los lunes muchos museos públicos de Bélgica permanecen cerrados.

¿Es Bruselas un buen destino para viajar con niños?
Desde luego, Bruselas es una ciudad que permite encontrar un equilibrio perfecto entre planes para niños y adultos. Los imprescindibles de la capital conjugan a la perfección con las actividades para toda la familia.
El lugar se permite combinar cultura y ocio sin que el viaje se convierta en una carrera entre museos. Se puede alternar una visita al Atomium con una tarde en el parque, o descubrir el Museo del Cómic por la mañana y terminar el día buscando al famoso Manneken Pis y sus curiosas “compañeras”, Jeanneke Pis y Zinneke Pis.
Bruselas se pude recorrer entera a través de su oferta cultural. Planetas, fósiles de dinosaurios o ciudades en miniatura, lo tiene todo.
Qué hacer en Bruselas con niños según la edad
Ya sabemos que Bruselas cuenta con un plan a la altura, y con gofres con chocolate, para cada niño o niña que llegue a la ciudad, pero para hacerlo mucho más fácil, vamos a dividir todos los planes según el rango de edad.

Con niños pequeños (hasta 6-7 años)
Y para planes, lo más visuales y abiertos suelen funcionar mejor. Mini-Europe es uno de ellos, más de 300 maquetas de ciudades europeas permiten recorrer, y correr, el continente europeo en unas pocas horas. Un entorno al aire libre donde la escala reducida lo convierte todo en un juego.
Consejo buendía: El parque de Bruselas o el parque del Cincuentenario son también opciones perfectas para descansar y dejar que los niños se muevan con libertad.
Seguimos hacia el Museo de Ciencias Naturales, que sorprende incluso a los más pequeños gracias a sus dinosaurios y grandes animales disecados. Quién sabe, puede que despierten la vena arqueológica que llevan dentro.
Y, por supuesto, la búsqueda del Manneken Pis y sus versiones alternativas añade el toque divertido al paseo por el centro. Si además les gustan los disfraces, el armario del Manneken Pis alargará la emoción un rato más entre disfraz y disfraz.
Con niños en edad escolar (7-12 años)
Aquí las propuestas suben de nivel y la oferta se hace más atractiva.
Para los más golosos de la casa, que no serán solo los más pequeños, les espera el Belgian Chocolate Village. En este museo no solo se aprende sobre el origen y la fabricación del chocolate, también se ofrece una degustación y actividades interactivas adaptadas para ellos. Además, la audioguía cuenta con versión infantil y existe un pack familiar pensado para familias de cuatro miembros.
También tenemos el Planetario del Observatorio Real de Bélgica, ¿quién no quiso ser astronauta de pequeño? Este lugar es perfecto para despertar la curiosidad por el universo y la astronomía de los pequeños de la casa con diferentes proyecciones adaptadas por edades y temáticas.
Importante: Las proyecciones del planetario solo se hacen en francés. Aunque la experiencia sigue siendo astronómicamente interesante, es importante conocer este dato.
Y, por último, el Atomium también encaja muy bien en esta franja. Su estructura futurista, las exposiciones interiores y las vistas desde lo alto convierten esta visita en una experiencia diferente.

Bruselas con adolescentes
Si viajamos con adolescentes, los más exigentes, Bruselas también ofrece opciones muy interesantes. Walibi Belgium es el plan estrella para liberar adrenalina entre montañas rusas y espectáculos, con la posibilidad de añadir a la experiencia un parque acuático en verano.
El Museo del Cómic también puede conectar especialmente con los chicos y chicas de esta edad. Tintín, los pitufos o Lucky Luke forman parte del imaginario europeo, y recorrer las salas dedicadas a la bande dessinée permite descubrir cómo el cómic ha influido en la cultura popular.
Tras la visita al museo, podemos saltar a las calles de Bruselas para buscar los grafitis de la Ruta del Cómic expuestos por toda la ciudad. La capital belga ofrece esta viñeta urbana para sorprender a cualquiera que se pare a disfrutar de la obra, independientemente de la edad.
Si cada viaje es una aventura, con niños lo es todavía más, por eso te dejamos todas estas recomendaciones para que tu viaje a Bruselas sea una experiencia perfecta.
Porque si tenemos cultura, ocio, ciencia y diversión, siempre tendremos un plan.