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Qué ver en Biarritz: ruta a pie por la ciudad imperial y la cuna del surf

por Pablo San Román | Chief Brand Officer | buendía
6 de julio de 2026 · Lo lees en 8 minutos

En 1854, una emperatriz mandó construir su casa de verano sobre un pueblo de balleneros. En 1957, un guionista de cine que no había surfeado en su vida metió una tabla en el agua a un kilómetro de allí. Entre esas dos fechas se levantó casi todo lo que hoy llena las guías: el Hôtel du Palais, el casino Art Déco, la iglesia ortodoxa rusa y, enfrente, la Côte des Basques donde nació el surf europeo. Por eso qué ver en Biarritz son dos ciudades a la vez, montadas sobre el mismo frente de mar y sin una línea que las separe: la de la emperatriz y la de los surfistas. 

puerto deportivo biarritz

El pueblo ballenero que hubo antes del balneario 

Antes de la emperatriz, Biarritz miraba al mar para cazar. Desde el promontorio de la Atalaye, un vigía oteaba el horizonte y, al aparecer el chorro de una ballena, quemaba paja húmeda para avisar con una columna de humo; las barcas salían de la cala del Port Vieux. La caza estaba reconocida desde 1284 por las autoridades de Lapurdi, y la ballena acabó figurando en el escudo de la villa. Cuando los cetáceos se retiraron del golfo de Vizcaya, el pueblo quedó pequeño y pobre, una hilera de casas de pescadores sobre una costa de roca. 

Esa cala en media luna, con su rampa empedrada para varar las barcas, es el punto de partida, y sobre esa costa se montaron después las dos Biarritz. Napoleón III alcanzó a perforar la roca de la Vierge en 1864 —un túnel de setenta y cinco metros para un puerto-refugio que nunca se completó— y dejó la pasarela del Rocher de la Vierge que casi todo el mundo atribuye a Eiffel y que en realidad salió de un taller del norte de Francia, Schryver & Cie. 

La ciudad de la emperatriz: Hôtel du Palais, casino e iglesia rusa 

Hotel du palais biarritz

La siguiente Biarritz se construyó por encargo. Eugenia de Montijo veraneaba aquí desde niña y, ya emperatriz, convenció a Napoleón III de levantar la residencia de verano de la corte. La Villa Eugénie se terminó en 1855 con la planta dibujada en forma de E, la inicial de su nombre. Mientras el séquito imperial bajó cada verano, hasta 1870, detrás vino el gotha europeo: la reina Victoria, Alfonso XIII, la aristocracia rusa. Eran tantos que en 1892 se consagró una iglesia ortodoxa propia, la Alexandre Nevski, con sus cúpulas plantadas en la Avenue de l'Impératrice. 

Casino Biarritz

La villa de la emperatriz se vendió en 1880 y pasó a hotel; ardió en 1903 y el arquitecto Édouard Niermans la rehízo más grande dentro de los mismos muros. Es el Hôtel du Palais, todavía abierto, con las fachadas protegidas como monumento histórico desde 1993. Enfrente, sobre la Grande Plage, el casino de líneas Art Déco es de 1929. Nada de esto creció solo. Una corte lo encargó, lo trajo y lo pagó para una élite que necesitaba dónde verse en agosto. 

La cuna del surf europeo: la Côte des Basques desde 1957 

La otra Biarritz no la encargó nadie. En 1957, el rodaje de The Sun Also Rises, la novela de Hemingway, llevó a la Côte des Basques al guionista Peter Viertel, que pidió que le mandaran una tabla desde California y se puso a remar sin haberlo hecho nunca. Fue el primer surf documentado de la Europa continental. En 1959, Viertel y un puñado de aficionados fundaron el Waïkiki Surf Club, el primero de Francia; entre ellos estaba Georges Hennebutte, que años después patentó el cordón que ata la tabla al tobillo. 

Durante unos años no fueron más que unos pocos aficionados remando al pie del acantilado. De ahí nació la fama de Biarritz como capital europea del surf, que la ciudad sigue vendiendo y que, vista de cerca, apenas tiene setenta años. La Côte des Basques es larga y abierta, y el mar la tapa casi entera con la marea alta y la descubre con la baja; al fondo asoma la costa de España, y por eso es el sitio de los atardeceres. 

El frente de mar a pie: playas, miradores y faro 

villa beltza, en biarritz

Gran parte de lo que hacer en Biarritz en un día se concentra en este frente de mar. Las dos Biarritz se recorren en el mismo paseo, y lleva un par de horas largas hacerlo a pie de punta a punta. El extremo norte lo marca el faro de la Pointe Saint-Martin, de 1834, en el cabo donde la arena de las Landas se junta con la roca vasca; desde lo alto se abren las dos a la vez, y el paseo baja luego por la de roca hacia el sur. Hacia el sur empieza la Grande Plage, presidida por el Hôtel du Palais y el casino, la fachada de la Biarritz de la corte y la que más se llena. La Avenue de l'Impératrice sube hasta las cúpulas de la iglesia rusa. A continuación, entre una y otra, el Port des Pêcheurs guarda sus casetas de pescadores, y la pasarela cruza al Rocher de la Vierge, gratis y abierto casi todo el año salvo cuando un temporal obliga a cerrarla. Para verlo entero, basta seguir el paseo del faro al acantilado; las dos caben en una sola caminata. 

Las playas de Biarritz no sirven todas para lo mismo. La Grande Plage es la urbana y la más concurrida. El Port Vieux, una cala pequeña y resguardada por la roca, es la buena para ir con niños o para nadar sin oleaje. La Côte des Basques, larga con marea baja y casi nula con la alta, es la de las tablas y los atardeceres. Saber esto antes de bajar ahorra cargar con la sombrilla hasta la arena equivocada. 

Grande Plage en Biarritz

Cuándo ir a Biarritz y cómo organizar la visita desde España 

Biarritz tiene unos veintiséis mil habitantes y en pleno verano se multiplica varias veces. En julio y agosto la versión playa lo ocupa todo; la Grande Plage se llena, aparcar cerca del centro se vuelve una pelea y el frente de mar se camina a empujones. La primavera y el principio del otoño dejan ver mejor las dos versiones, con una luz baja que además favorece la Côte des Basques. Mucha gente viene desde el lado español, desde San Sebastián o desde Bilbao, en una excursión de día; tiene sentido, porque está cerca, pero conducir, aparcar y decidir por dónde empezar en una ciudad-balneario saturada se come buena parte de la mañana. 

Y queda la fricción de fondo, la que no se arregla aparcando bien: en un par de horas, el frente de mar de Biarritz se cruza entero sin notar dónde acaba la Biarritz de la emperatriz y empieza la de los surfistas. El Hôtel du Palais y la Côte des Basques impresionan igual sin saber que pertenecen a dos invenciones distintas, separadas por un siglo. Esa costura es justo lo que una visita guiada vuelve visible. En buendía llevamos Biarritz como primera parada de una jornada por el País Vasco francés, que recorre Biarritz, Bayona y San Juan de Luz con un guía que señala sobre el terreno qué encargó la corte y qué improvisaron los de la tabla, y tiempo libre después para elegir dónde bañarse; se sale en autobús desde Bilbao o San Sebastián, sin conducir ni buscar dónde dejar el coche. 

De punta a punta, del faro de la Pointe Saint-Martin a la Côte des Basques, el paseo no avisa de dónde termina una Biarritz y empieza la otra; las dos doblan la misma esquina del Port Vieux, sobre la cala donde antes se varaban las barcas balleneras. 

Preguntas frecuentes sobre qué ver en Biarrtiz 

¿Medio día basta para ver Biarritz o conviene el día entero? 

El frente de mar, de la Pointe Saint-Martin a la Côte des Basques, se recorre a pie en una mañana. Si además quieres bañarte, comer con calma o subir al faro, el día completo cunde más. Como parada dentro de una excursión por el País Vasco francés, suele ocupar la primera mitad del día. 

¿Se puede subir al faro de la Pointe Saint-Martin? 

Sí. El faro de 1834 se visita subiendo su escalera interior, y desde lo alto se domina el cabo que separa la costa de arena de las Landas de la costa de roca vasca; en días claros asoman los Pirineos. Los horarios de subida cambian con la temporada y el último acceso se cierra antes que el propio faro, así que conviene comprobarlos el mismo día. 

¿Hay que mirar la marea antes de ir a la Côte des Basques? 

Sí. Es una playa muy condicionada por la marea: con la pleamar puede quedarse casi sin arena, y eso cambia el baño, el paseo y cualquier plan de surf. Conviene mirar la tabla de mareas del día antes de bajar. 

¿Dónde aparcar en Biarritz si voy en coche? 

En verano los aparcamientos públicos del centro suelen llenarse pronto; a muchos visitantes les compensa no traer coche y llegar desde San Sebastián o Bilbao, que están cerca. 

¿Qué se come en Biarritz y qué es Les Halles? 

Les Halles es el mercado cubierto del centro, buen sitio para productos vascos y para comer de pie. La zona es tierra de gâteau basque y de chocolate, una tradición que entró por la vecina Bayona. 

¿Biarritz es buen sitio para una thalasso? 

Sí; los baños de mar son aquí costumbre desde el siglo XVIII. La talasoterapia moderna, eso sí, no nació en Biarritz, sino en Quiberon en 1964, de la mano del ciclista Louison Bobet, que después abrió centro en la ciudad. 

¿Hace falta documentación para cruzar a Francia desde el País Vasco español? 

Biarritz está en Francia, dentro del espacio Schengen, así que desde España no hay frontera con controles. Conviene llevar igualmente el DNI o el pasaporte en regla. 

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