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Qué ver en Cabo de Palos: el arrecife que hundió barcos, hoy reserva marina

por Pablo San Román | Chief Brand Officer | buendía
12 de junio de 2026 · Lo lees en 8 minutos

Las aguas tranquilas que hoy atraen a buceadores de media Europa fueron uno de los mayores cementerios de barcos del Mediterráneo. Frente a Cabo de Palos, el arrecife de las Islas Hormigas esconde bajos a flor de agua donde encallaron el North América en 1883, el Minerva en 1899 y, sobre todo, el transatlántico Sirio en 1906, con cientos de emigrantes a bordo. El faro se encendió en 1865 precisamente para evitarlo, y no bastó. Hoy ese mismo fondo es una reserva marina protegida, y qué ver en Cabo de Palos consiste en recorrer las dos caras del mismo arrecife: la que hundía y la que ahora se visita. 

El faro que se levantó para evitar naufragios 

Lo primero que se ve del cabo es su luz. El faro de Cabo de Palos funciona desde el 31 de enero de 1865, plantado sobre un promontorio que lo encarama entre los más altos de España. Durante más de siglo y medio fue una instalación cerrada; desde 2019 se puede subir al faro en visita guiada —grupos de diez, reserva con un par de días de antelación— y desde arriba el Mediterráneo abierto queda a un lado y la lengua de arena de La Manga, con el Mar Menor detrás, al otro. 

Faro cabo de palos

A sus pies se abre la Cala Túnez, la primera de una sucesión de calas pequeñas de agua clara que bordean el promontorio. Pero el faro no se plantó ahí por las vistas. Se levantó porque justo delante, mar adentro, el fondo sube de golpe. 

El arrecife que hundió barcos: las Hormigas, el Bajo de Fuera y el Sirio 

Las Islas Hormigas son la punta emergida de una cadena de montañas que se hunde en el mar. La más peligrosa no asoma: el Bajo de Fuera es una cumbre submarina que trepa desde los cincuenta y cinco metros hasta apenas tres por debajo de la superficie, una pared invisible en plena ruta de navegación. Ahí quedaron atrapados barcos durante siglos. 

El más recordado fue el Sirio. El 4 de agosto de 1906, este transatlántico italiano navegaba hacia Sudamérica con más de setecientas personas a bordo, la mayoría emigrantes hacinados en tercera clase que buscaban otra vida al otro lado del Atlántico. Embarrancó en el Bajo de Fuera a plena tarde, con buen tiempo. Se hundió la popa, estallaron las calderas y murieron entre doscientas cuarenta y cerca de quinientas personas, según la fuente. Lo que evitó una cifra peor fueron los pescadores de la costa: Vicente Buigues, patrón del laúd Joven Miguel, sacó del agua a unas cuatrocientas. La prensa de la época lo llamó el Titanic del Mediterráneo, seis años antes de que el Titanic existiera. 

La reserva marina: bajar a ver lo que antes mataba 

reserva marina cabo de palos

Ese fondo sostiene hoy una de las mejores zonas de buceo de Europa. En 1995, una orden ministerial convirtió en reserva marina cerca de diecinueve kilómetros cuadrados de mar entre el faro y las Hormigas, ampliados en 2026. Sin pesca de arrastre ni redes, el fondo se repobló: praderas de posidonia, campos de gorgonias y, sobre todo, meros enormes ya acostumbrados al buzo, barracudas en banco y atún de paso. 

Los pecios siguen abajo. El Sirio, el North América y el Minerva reposan en el Bajo de Fuera, lo que hace de ese punto la inmersión con más historia del Mediterráneo. Verlos obliga a sumergirse: desde tierra, Cabo de Palos es un pueblo con faro, y lo que lo ha hecho célebre queda bajo el agua, a quince o veinte metros de profundidad. Quien no bucea puede asomarse en barco o con tubo y gafas a las zonas más someras, aunque el grueso de la reserva pertenece a quien desciende con botella. Las inmersiones se contratan en los centros de buceo autorizados del puerto, y bajar al Bajo de Fuera pide además experiencia acreditada. 

El pueblo pesquero y el caldero 

vista aérea cabo de palos

En superficie, Cabo de Palos sigue siendo un puerto de pescadores antes que una playa. Las barcas entran por la tarde, hay venta de pescado y los domingos por la mañana se monta un mercadillo. La bahía guarda la Playa de Levante, que enlaza con el arranque de La Manga, y por el contorno del promontorio se reparten las calas, de la Cala Cocón a la Cala Reina, más recogidas cuanto más se alejan del núcleo. 

Caldero

Del oficio que sacó del agua a los náufragos del Sirio salió también el plato del lugar. El caldero es un arroz cocinado con el pescado de roca de la zona y ñora seca, nacido a bordo y en la orilla, en la cocina de los propios pescadores; los restaurantes del muelle lo sirven frente al agua. En muchas casas se hace por encargo y para mesa, no al plato suelto, así que conviene avisar con antelación. 

Cómo ver Cabo de Palos en un día y cuándo ir 

Playa en Cabo de Palos

El núcleo es minúsculo, así que lo que hay que ver y hacer en Cabo de Palos en un día se resuelve a pie: el faro y su mirador, la Cala Túnez, el puerto, la Playa de Levante y una comida de caldero ocupan media jornada larga. La otra mitad es para el agua, en inmersión por la reserva marina o en barco hasta las Hormigas. La época pesa más que en otros sitios. En pleno verano, con La Manga al lado descargando bañistas, el cabo y sus calas se llenan y el aparcamiento junto al faro se agota pronto; la primavera y el otoño dejan el agua templada y la orilla despejada. 

Llegar es la parte incómoda. Sin coche, el transporte público desde Cartagena pasa con cuentagotas y desde la capital, Murcia, se va en más de una hora. Para no conducir, buendía acerca el cabo dentro de una jornada que empieza por la mañana en Cartagena y su teatro romano aparecido bajo la ciudad y deja la tarde libre en Cabo de Palos con el traslado ya resuelto, con tiempo para el faro, el puerto y la orilla de la reserva sin pelearse con los horarios del autobús ni con el aparcamiento de temporada. 

En el Bajo de Fuera, a pocos metros de donde el Sirio se partió en 1906, hoy bajan buceadores con linterna a contar meros entre la chatarra oxidada de tres naufragios. Arriba, la luz que no pudo salvar a aquel barco sigue girando cada noche sobre un mar que ahora se recorre por dentro. 

Preguntas frecuentes sobre qué ver en Cabo de Palos

¿Cómo se llega a Cabo de Palos y se puede ir sin coche? 

En coche está a una media hora de Cartagena y a poco más de una hora de la ciudad de Murcia, junto a La Manga del Mar Menor. En transporte público hay autobús desde Cartagena, pero con frecuencias escasas, así que conviene mirar horarios con antelación o resolverlo con una excursión organizada. 

¿Cuánto tiempo hace falta para ver Cabo de Palos? 

La parte de tierra (faro, calas, puerto y una comida de caldero) ocupa media jornada larga a pie. Si se añade una inmersión o un paseo en barco por la reserva, conviene reservar el día entero. 

¿Se puede subir al faro de Cabo de Palos? 

El exterior y el entorno del faro son accesibles siempre, con mirador sobre el Mediterráneo y La Manga. El interior estuvo cerrado más de 150 años y abrió a las visitas en 2019; se sube en visita guiada, en grupos reducidos y reservando con un par de días de antelación. 

¿Hace falta titulación para bucear en la reserva? 

Para una inmersión con botella sí; los centros de buceo de Cabo de Palos organizan salidas y también bautizos para quien no tiene título. Sin titulación, la alternativa es ver las zonas más someras con tubo y gafas o desde un barco, aunque los pecios quedan a profundidad de buceador. 

¿Cuándo es mejor ir a Cabo de Palos? 

En pleno verano el cabo y sus calas se llenan, con La Manga al lado funcionando a tope. La primavera y el otoño dejan el agua templada, la orilla despejada y mejor visibilidad para el buceo. Si solo cabe agosto, la primera hora de la mañana es lo más tranquilo. 

¿Dónde está el Sirio y qué otros pecios se pueden bucear? 

El Sirio reposa en el Bajo de Fuera, la montaña submarina frente a las Islas Hormigas, junto a los restos del North América y el Minerva. Es una inmersión de nivel, en aguas con corriente y a cierta profundidad, reservada a buceadores con experiencia y siempre con centro autorizado. 

¿Dónde se come caldero y qué cala elegir? 

Los restaurantes del puerto sirven el caldero frente al agua; conviene encargarlo con antelación porque se cocina para mesa. Entre las calas, la Cala Túnez queda al pie del faro y es la más a mano; las del contorno del promontorio, como Cala Cocón, son más recogidas y tranquilas cuanto más se alejan del pueblo. 

¿Se puede combinar Cabo de Palos con Cartagena en un día? 

Sí, están a una media hora y encajan bien en una jornada: la ciudad y su teatro romano por la mañana, el cabo y el mar por la tarde. Se puede hacer en coche o en una excursión que resuelva el traslado entre los dos. 

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