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Qué ver en Finisterre y la Costa da Morte en un día

por Pablo San Román | Chief Brand Officer | buendía
30 de julio de 2026 · Lo lees en 12 minutos

Entre Malpica y Fisterra no hay una carretera que siga la costa. El litoral es una sucesión de cabos largos separados por ensenadas, y a cada uno se baja por un ramal que muere frente al océano y que hay que desandar entero para seguir. Muxía y Fisterra se miran de frente, a poco más de veinte kilómetros en línea recta; por asfalto hay una treintena, rodeando la ría de Corcubión por Cee. Desde A Coruña, una jornada da para enlazar Ponte Maceira, Muxía, Fisterra y el Ézaro; la mitad norte de la comarca, de Camariñas a Malpica, es otro día. 

Ese trazado explica algo menos evidente. Los tres puntos costeros del día están al final de un ramal: el santuario ocupa la punta de Muxía, el faro señala el cabo y el Xallas desemboca sobre el Ézaro. Los tres se abren al mar, aunque la carretera llega a ellos desde el interior. Ponte Maceira, la primera parada, ni siquiera está en la costa. 

El reparto razonable del día son veinte minutos en Ponte Maceira, una hora larga en Muxía entre el casco y la punta, entre hora y media y dos horas en Fisterra contando el cabo, y media hora en el Ézaro. A eso hay que sumar los desplazamientos y el rodeo por Cee. 

Ponte Maceira: la primera parada no está en la costa 

Ponte Maceira

El camino hacia el fin del mundo empieza tierra adentro, a diecisiete kilómetros de Santiago y sin mar a la vista. Un puente medieval de sillería cruza el Tambre con cinco arcos y dos aliviaderos. A ambos lados quedan molinos a la orilla y una capilla del XVIII, la de San Brais. El edificio de aspecto más antiguo del conjunto, el pazo de los Baladrón, es historicista de mediados del siglo XX. La aldea entera se camina en veinte minutos. 

El puente está donde está por una razón que no tiene que ver con el paisaje. Por aquí pasa el Camino a Fisterra y Muxía, conocido como Camino de Finisterre. Este arranca en Santiago, meta de los demás Caminos, y continúa hacia Fisterra y Muxía. Se recuperó y señalizó en los años noventa, de la mano de la Asociación Galega de Amigos do Camiño. En 2024 se expidieron 27.304 Fisterranas y 17.201 Muxianas. Ponte Maceira queda en las primeras etapas de los dos recorridos, que salen juntos de Santiago y no se separan hasta bastante después. Diecisiete kilómetros andados desde Santiago, sesenta y siete hasta Fisterra. 

señal del camino en finisterre

Muxía: el santuario a pie de rompiente y la herida del Prestige 

Muxia

El santuario da Virxe da Barca está fuera del casco de Muxía, en la punta, con el atrio a unos metros de donde revienta el mar. Alrededor siguen las piedras de la romería: a Pedra de Abalar, que el gran temporal de 1978 movió de su sitio y los rayos hendieron; a Pedra dos Cadrís, con el arco bajo el que la gente todavía pasa a gatas; a Pedra do Temón. Desde mar abierto, la punta y el santuario aparecen antes que el casco de Muxía, resguardado detrás del saliente. 

Santuario da virxe da barca

El edificio que hoy recibe a los peregrinos tuvo que rehacerse. El día de Navidad de 2013 un rayo prendió fuego al santuario y la estructura de la nave principal se vino abajo. La restauración arrancó en enero de 2014 con los muros, las bóvedas, la cubierta de pizarra y las carpinterías, y en julio de 2026 empezaron las obras de una segunda fase para los revocos, la piedra exterior y las ventanas. Doce años después del incendio, el santuario sigue en andamios. 

Al lado, sobre el acantilado de la Pedra da Boia, hay un bloque de granito de once metros y unas cuatrocientas toneladas partido por una grieta que enmarca el mar. Se llama A Ferida, la instaló Alberto Bañuelos-Fournier en septiembre de 2003 y homenajea a los voluntarios que vinieron a limpiar el chapapote del Prestige después de noviembre de 2002. Miles de personas de fuera pasaron aquel invierno de rodillas sobre estas rocas, rascando fuel con espátulas. 

cabo touriñan

Desde el santuario el litoral sigue hacia el norte hasta el cabo Touriñán, que pertenece al mismo municipio y es el punto más occidental de la España peninsular. Fisterra, adonde va todo el mundo, queda algo más al este y algo más al sur. En Touriñán, además, hay unas semanas al año en las que el sol se pone más tarde que en ningún otro punto de la Europa continental, según los cálculos que publica GCiencia. 

El faro de Finisterre y el origen del nombre de esta costa 

faro finisterre

El faro de Finisterre entró en servicio en 1853 con una lámpara de aceite que alcanzaba unas veinticuatro millas. Antes de acabar el siglo se le añadió un edificio anexo con una sirena de niebla, que los vecinos bautizaron como la vaca de Fisterra. El faro se electrificó en 1931. Está a media ladera del cabo; por encima queda el monte do Facho, en torno a 240 metros, con un sendero que arranca en la explanada. 

El nombre de la comarca es más joven que el faro. La primera aparición impresa que se ha localizado de «Costa da Morte» está en el diario coruñés El Noroeste, en enero de 1904; en 1908 la viajera Annette Meakin ya usaba en inglés Coast of Death. Cuándo empezó a decirse en los puertos es otra cuestión, y no hay manera de fecharla. Los naufragios que la prensa tenía delante sí están fechados. 

El más citado sigue siendo el del Serpent. El buque escuela británico chocó contra Punta do Boi el 10 de noviembre de 1890 y de los más de ciento setenta tripulantes que iban a bordo sobrevivieron tres. El párroco de Xaviña movilizó al vecindario para enterrarlos en el propio acantilado, y de ahí viene el Cemiterio dos Ingleses, que sigue allí, en Camariñas. 

La respuesta oficial tardó seis años en encenderse. El faro que había en el cabo Vilán desde 1854 se declaró insuficiente y en 1896 se inauguró otro, el primer faro eléctrico de España. Cuando el topónimo llegó a la prensa, esa luz llevaba ocho años funcionando en el extremo norte de la comarca. 

En el cabo circula además la historia del Ara Solis, el altar romano al sol que se habría destruido para implantar aquí el cristianismo. No se han encontrado pruebas arqueológicas que confirmen su existencia. Los escritores clásicos llamaron a este saliente promontorio Nerio, y al agua de delante, mare tenebrosum. Lo que sí hay a pie de carretera es el mojón del kilómetro 0,000, con su concha y su flecha amarilla. 

Fisterra a pie: del puerto y la lonja al monte do Facho 

El cabo tiene dos horas punta. En temporada alta el aparcamiento de arriba puede llenarse desde media mañana, y al atardecer se juntan los peregrinos que llegan andando desde Santiago con los coches que suben a ver ponerse el sol. A mediodía la subida está despejada y hacia el norte aparece la línea de puntas que el faro fue puesto a vigilar. 

VIsta aérea de FIsterra y el puerto

El casco de Fisterra desciende hacia el puerto, unos tres kilómetros por debajo del cabo. Subir andando lleva algo menos de una hora, en cuesta y por carretera. En las excursiones organizadas el autobús sube hasta la explanada del faro y el tiempo libre se deja después, abajo. A media subida está la iglesia de Santa María das Areas, con fábrica de los siglos XII al XV y el Cristo da Barba Dourada dentro; sobre la dársena, el castelo de San Carlos, del XVIII, hoy museo de la pesca. 

La parte que trabaja está abajo. La lonja se diseñó con pasarelas y una sala acristalada para mirar la subasta sin estorbarla, algo poco frecuente en el gremio, pero la visita se concierta con antelación con la cofradía y no cabe en un rato libre improvisado. Sin cita quedan la dársena, las cajas de hielo y el trasiego de la descarga. 

Con un par de horas libres en el pueblo hay cuatro planes que no caben juntos. Las dos playas de Finisterre están una a cada lado del istmo y sirven para cosas distintas: Langosteira, al este, es larga y abrigada, y por ella entran los peregrinos; Mar de Fóra, al oeste, está más expuesta al oleaje y a las corrientes, y antes de bañarse hay que atender a la señalización y al estado del mar. El puerto es la media hora que enseña de qué vive el pueblo. Y el monte do Facho, hora larga entre ida y vuelta, es la subida que paga la vista completa de la punta. Con dos horas justas, la combinación que menos deja fuera es cabo, puerto y un paseo por el casco; elegir el Facho o bajar a Mar de Fóra obliga a renunciar a una de las tres. 

Playa Lagosteira

Conviene saber sobre qué se camina. El atrio de Muxía está sobre piedra irregular, el sendero del Facho es monte y la bajada al salto del Ézaro se hace por escaleras. El itinerario completo no es accesible sin adaptaciones, y quien necesite un recorrido sin barreras tiene que comprobar antes qué paradas puede hacer. 

Hay autobús de línea a Fisterra y a Muxía. Lo que no existe es la malla que las una con Ponte Maceira y con el Ézaro dentro de la misma jornada, y para las cuatro paradas hace falta coche, transporte privado o una excursión organizada. 

La excursión de buendía sale dese Santiago a primera hora y vuelve por la tarde, con las cuatro paradas y el rodeo por Cee ya resueltos, autobús privado, guía local en español y tiempo libre en Fisterra incluido en el itinerario. Es la excursión a Finisterre  que evita alquilar coche y cuadrar los enlaces entre pueblos. Como alternativa, también buendía también ofrece en su página excursiones a Costa da Morte y Finisterre desde A Coruña.

O Ézaro: donde el Xallas se acaba en el mar 

Cascada de Ézaro

Al otro lado de la ría, el Xallas termina su recorrido cayendo directamente al mar sobre el Ézaro, una forma de desembocar que en Europa tienen muy pocos ríos. Durante veinticinco años no desembocó así. La presa de Santa Uxía, de 1986, dejó el tramo final seco salvo cuando se abrían las compuertas. En su recorrido hay cuatro embalses y cinco centrales hidroeléctricas. Desde abril de 2011 el último tramo lleva agua todo el año por caudal ecológico, el mínimo que la presa está obligada a soltar, y el volumen se multiplica después de las lluvias. 

El salto admite dos visitas distintas y conviene decidir cuál. Abajo, una pasarela de madera junto a la central lleva hasta la base, setecientos metros al este del núcleo. Arriba, el mirador do Ézaro, al que se sube por una carretera de curvas cerradas, abre la desembocadura entera. 

Ese mirador contesta además la otra pregunta habitual, la de qué ver cerca de Finisterre. Sobre el pueblo se levanta el macizo del Pindo, 627 metros de granito rosado que arrancan de la orilla, y al sur se extiende la playa de Carnota, siete kilómetros de arena con su sistema de dunas y su marisma. 

Desde el mirador aparecen la desembocadura del Xallas abajo, Carnota al sur, el Pindo sobre la orilla y, cerrando la ensenada por el norte, la punta de Fisterra, a poco más de diez kilómetros de agua. Para venir desde allí, el autobús ha hecho casi el triple rodeando la ría por Cee. 

Preguntas frecuentes sobre qué ver en FInisterre y Costa da Morte

¿Cuánto se tarda de A Coruña a Finisterre en coche? 

El trayecto directo ronda las dos horas por sentido, según el tráfico y el punto exacto de llegada. La ruta completa, con Ponte Maceira, Muxía, Fisterra y el Ézaro, ocupa la jornada entera. 

¿Se puede recorrer la Costa da Morte en transporte público? 

Hay líneas regulares de autobús a Fisterra y a Muxía, pero enlazar los pueblos entre sí es otra cosa: las conexiones interiores son escasas y no están pensadas para encadenar varias paradas en una jornada. Para enlazar los cuatro puntos en un solo día hace falta, en la práctica, coche, transporte privado o excursión organizada. 

¿Dónde se deja el coche si el aparcamiento del faro está lleno? 

Abajo, en el pueblo, junto al puerto, y se sube andando la carretera. Los apartaderos de la subida son estrechos y se llenan igual, y en temporada alta la rotación arriba es lenta. Si el plan es quedarse al atardecer, conviene dar por hecho que habrá que aparcar lejos. 

¿Cuándo baja más agua por la cascada del Ézaro? 

Desde 2011 el salto lleva caudal durante todo el año, pero el volumen varía mucho. En invierno y después de días de lluvia cae como un torrente; al final del verano queda bastante más fino. En verano se programa además iluminación nocturna algunos días, con fechas y horarios que cambian cada temporada y conviene consultar antes de ir. 

¿Hay alguna playa dentro del pueblo de Fisterra? 

Sí, la praia da Ribeira, pequeña y abrigada, junto al puerto y a un paso del casco. Langosteira queda a la entrada del pueblo, con arena larga y pendiente suave; Mar de Fóra, al otro lado del istmo, está más expuesta al oleaje y a las corrientes, así que antes de bañarse conviene mirar la señalización y el estado del mar. El agua mantiene temperaturas bajas incluso en verano. 

¿Por qué se llama Finisterre si no es el extremo más occidental? 

El nombre viene del latín finis terrae, el fin de la tierra, y se aplicó al promontorio más saliente y más reconocible de la navegación atlántica. El extremo occidental de la España peninsular está en el cabo Touriñán, unos veinte kilómetros al norte y dentro del municipio de Muxía. 

¿Qué queda fuera de una excursión de un día y cómo se completa? 

La mitad norte de la comarca: Camariñas y el cabo Vilán con su faro de 1896, el Cemiterio dos Ingleses sobre la praia do Trece, Laxe, Corme con el percebe do Roncudo y Malpica. Da para un segundo día completo. A pie existe además el Camiño dos Faros, una ruta costera de ocho etapas trazada en 2012 entre Malpica y Fisterra. 

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